EL REFERÉNDUM FRANCÉS SOBRE EUROPA

La Voz

OPINIÓN

TRIBUNA / Ramón Luis Acuña (corresponsal en España de 'Le Figaro')

03 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Todo lo que había dicho de enjundioso el primer ministro francés respecto a la ampliación de la Unión Europea y a su nueva configuración era «no al no». Evidentemente, era poco. Ahora se ha explayado sobre esta Europa en el horizonte. La Gran Bretaña de Tony Blair no quiere que Europa sea un gran estado sino una potencia. La España de José María Aznar apuesta por avanzar poco a poco en cuestión tan relevante como la nueva Europa, la que vendrá tras la ampliación a doce miembros más. La Alemania de Gerhard Schröder desea que se convierta en una federación con gobierno propio elegido por un Parlamento de poderes ampliados. Francia es bicéfala en esta importante visión de futuro, las posiciones entre el presidente Jacques Chirac (centro derecha) y el primer ministro socialista Lionel Jospin divergen. Aún lejana la fecha en que se dirimirá esta cuestión, en el 2004, en Berlín, en una conferencia especial presidida por Alemania, el fructuoso debate ya echa humo, con Alemania y Francia enconadamente enfrentadas, los alemanes dispuestos a dar todo el poder a Bruselas y los franceses defendiendo la soberanía del estado nación. Vamos, centralización contra descentralización. Ahora Lionel Jospin ha definido su propia concepción de la Unión Europea y la del Partido Socialista francés sobre el cañamazo de esta tradición llamada despectivamente o con orgullo jacobina, según los casos, por ser defendida por el intransigente Club revolucionario de los Jacobinos. Europa à la manière de Jospin es un modelo para el mundo, más social con el fin de resistir mejor a la mundialización, respetuoso de la soberanía nacional, más cerca de los ciudadanos, más crítica, menos dócil con Estados Unidos. Dada la trascendencia de esta metamorfosis de Europa, Jospin exige superar antes del cambio dos cortafuegos: cualquier proyecto debe ser aprobado primero por los jefes de Estado y de Gobierno actuales y luego sometido a la voluntad popular en toda Europa. En Francia habrá, desde luego, según el serio y sólido primer ministro, un referéndum. A doce meses de las elecciones presidenciales francesas, los dos principales candidatos, Chirac y Jospin, derecha e izquierda respectivamente, están en desacuerdo sobre el devenir de Europa. El presidente Chirac fue el primero en reaccionar ya el año pasado ante las tesis alemanas. El 12 de mayo de 2000, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Joschka Fischer, presentó «a título personal» y sin consulta previa con los franceses, su idea de la Gran Europa, concebida como una vasta federación europea con gobierno y grandes poderes en Bruselas. Chirac decidió no dejar sin respuesta a lo que denominó elegantemente «nuevas ansias de Europa» y rebatió tales tesis el 27 de junio siguiente, nada menos que en Berlín, en el Bundestag, el Parlamento alemán recientemente restaurado. Cogido de sopetón, el Gobierno de Jospin montó en cólera y llegó a decir que el discurso expuesto por Chirac era inoportuno y «no comprometía a las autoridades francesas». Jospin, que sí anunció ahora sus intenciones a Chirac, contesta a su correligionario demócrata cristiano Schröder, cuyo proyecto filtró su partido, el SPD, y sugiere gobierno y presidente de gobierno europeos. Parlamento con poderes presupuestarios y que los representantes de los estados miembros formen parte de una cámara baja de nueva creación a semejanza de la estructura alemana. Jospin responde que resulta necesario redactar una Constitución europea que se someterá al voto popular y sólo admite la federación si se trata de una federación de estados nación, y defiende la existencia de un sector público fuerte y eficaz. Propugna una defensa europea no sólo reducida a operaciones de mantenimiento de la paz, sino con su propia estrategia a largo plazo, cosa que irrita sobremanera a Washington, a quien acusa de unilateralismo. Se muestra opuesto al escudo antimisiles de protección de su propio territorio que quiere imponer Bush.