MIGUEL CASTRO TRIBUNA
22 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Doctor Pimiento (Dr. Pepper) es el título de un reportaje publicado en la portada de la sección de gastronomía del diario Mercury News de San José (California). Bajo este curioso apelativo, el periódico cuenta la pasión de un moderno granjero americano, David Winsberg, instalado a menos de 20 minutos de San Francisco, donde cultiva más de treinta variedades de este producto. «Pero por encima de todos hay uno que ha causado gran sensación», dice la reportera, y se refiere ni más ni menos que al pemento de Padrón. Para medir la importancia de este reportaje han de saber que el Mercury News es el sexto periódico de mayor tirada en Estados Unidos y, sin duda, el de mayor influencia en el área de la Bahía de San Francisco y el Silicon Valley, es decir, el norte de California. Pero a lo que vamos, el pimiento de Padrón en California: el granjero Winsberg los cultiva en su pequeña granja familiar desde 1998, es el único que lo hace en este estado y lo hace sólo para mercados y restaurantes especializados. Muchos de ellos, restaurantes españoles en el área, que consumen cerca de 15 kilos por semana. Fue la propia pasión de Winsberg, que a través de un amigo consiguió unas semillas, la que lo convirtió en embajador de este producto, ahora objeto de ensayos en Gourmet Magazine y capaz de atraer el interés de Martha Stewart, periodista de enorme influencia entre las mujeres norteamericanas. Pasión que empezó en la cocina, con numerosos e infructuosos intentos hasta que supo como cocinarlos, «no más de 30 segundos en aceite de oliva muy caliente, sólo para intensificar su sabor manteniendo su brillo», y que pronto trasladó al campo de trabajo. Y allí está, humilde y arrugado, del tamaño de un dedo gordo, sin el apoyo de técnicos de comercio exterior, luchando con pimientos locales, holandeses, húngaros, mexicanos, donde es producto nacional, pero abriéndose un hueco por su propia esencia: su sabor. «Absolutamente adictivos», «son únicos», «para morir por ellos», son algunos de los testimonios recogidos en este reportaje, que, esta vez sí, hizo justicia a la gastronomía gallega. Y digo esta vez sí porque no es la primera vez que un medio de comunicación norteamericano recoge informaciones u opiniones sobre la gastronomía gallega y española, las más de las veces salpicadas de tópicos e inexactitudes, o a veces aún peor, tratando de trasladarlas al gusto del consumidor americano. Como aquella ocasión en la que una periodista de gastronomía recomendaba hacer la paella al horno, «que es más rápido», decía. O aquella otra ocasión, por hacer una referencia a Galicia, en que como platos más recomendables de nuestra tierra proponía tarta de queso -hasta ahí bien, a no ser por que recomendaba queso de Burgos- y salmón a la gallega. No anunciaba la procedencia del pescado pero seguro que se refería a nuestra vecina Noruega. Así que congratulémonos de que se haga justicia con un producto gallego de calidad, dejemos aparte denominaciones oficialistas, de que se haya hecho a pesar de que Galicia se vende tan mal en el mundo y, finalmente, por el hecho de que es la pasión que provoca una vez probado lo que lo hace tan especial. Personalmente, me adhiero. Por cierto, permítanme rematar tal como lo hace el reportaje antes citado: «¿Todo esto por un pimiento? Aquellos que los conocen te lo dirán: un bocado lo explica todo».