LA MAYOR FORTUNA

La Voz

OPINIÓN

LÍNEA ABIERTA / Ernesto S. Pombo

13 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La salida a Bolsa de Inditex se ha convertido en uno de los acontecimientos más destacados de los últimos tiempos. Pero el éxito de Zara no es fruto de la casualidad. «El éxito debe medirse, no por la posición a la que una persona ha llegado, sino por su esfuerzo por triunfar», dijo el líder negro estadounidense Booker T. Washington. Y ese esfuerzo y esa dedicación de Amancio Ortega, desde que en el salón de su casa fabricaba batas de guata, ha dado su fruto. Estos días se habla de su gran fortuna. Que supera a las de Polanco, Botín, March, las Koplowitz e incluso a la del magnate de Fiat, Giovanni Agnelli. Pero Amancio Ortega guarda otra fortuna más valiosa. La de construir un imperio con sensatez, modestia y cordura. Son numerosísimas sus anécdotas, pero no me resisto a relatar una que refleja muy a las claras su personalidad. Nunca Amancio Ortega había soñado con llevar sus prendas a París, la cuna de la moda. Lo creía inalcanzable. Tiempo después lo hizo realidad. Y abrió una tiendas en una de las calles más transitadas. Días después viajó para conocer su nuevo establecimiento. Y cuando quiso acceder a él se encontró con que le resultaba imposible. Estaba abarrotado de compradores. Ni lo intentó. Según sus propias palabras, «me solté a llorar como un niño, me di la vuelta y volví a Coruña». Amancio Ortega creía que no se merecía tanto éxito. Así de cabal es ese hombre del que ahora dicen que atesora una de las mayores fortunas del mundo.