FERROL

La Voz

OPINIÓN

DE SOL A SOL / César Casal

04 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La autopista es un paseo. Se hace en zapatillas. Hay que superar el atasco de Fene sin asesinar a nadie. Cuando ves el lenguaje perdido de las grúas del astillero crees que has aterrizado en Baltimore. El cielo es de acero y el mar de la ría refleja la misma dureza. Cruzas la culebra del puente de As Pías y ya estás en Ferrol. Ni El ni Del. A la ciudad la protege la Virgen del Nordés desde el alto del Chamorro. El mismo viento con el que sus chavales le hacen la raya a las olas de Pantín. El empuje se nota en Narón. Gusta el regusto colonial de la plaza de Amboage. Atrae su centro trazado con pulso de escuadra y cartabón. Aquí viven muchos gallegos que dicen cativo cuando ven un niño y que gastan una receta de ironía a la ferrolana que tiene su aquel. Hay mucha casa antigua, con galerías de hojaldre blanco. Es una lágrima ver ese teatro Jofre aún de rodillas. Descubres el salón de casa que es el Café Moderno, encuentras tan al norte El Sur de unas tapas para recordar. El Racing está en Segunda, pero con un corazón de primera, tan de primera como el de los ferrolanos. Si me pierdo que me busquen en los jardines de Herrera con los ojos sobre el Arsenal.