UN MODELO VÁLIDO

La Voz

OPINIÓN

ANTONIO PÉREZ CRIBEIRO

27 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace unas semanas las cofradías de Carril, Noia, Rianxo, Cabo de Cruz y Pobra do Caramiñal adoptaron la decisión de cerrar sus puertas, al no disponer de recursos financieros suficientes. Como cabía esperar, en cuestión de días se reabrió el debate sobre si el modelo organizativo de las milenarias cofradías de pescadores sigue siendo válido o, por el contrario, se debe abandonar para dar paso a las modernas organizaciones de productores (OOPP). Mientras las cofradías están compuestas de forma paritaria por armadores y marineros, las OOPP de pesca están formadas sólo por armadores. De ahí que mientras las organizaciones de productores se rigen por criterios puramente empresariales, las cofradías desarrollan además una intensa actividad social y asistencial, todo ello sin ánimo de lucro. No conozco ninguna OOPP que además de realizar todo tipo de tareas administrativas, fiscales, laborales, de gestión de lonja... ofrezca a sus asociados -armadores, marineros y sus familias- servicios médicos, jurídicos, avales para la compra de barcos y útiles de pesca, importantes donaciones económicas a las familias de los fallecidos en el mar, formación profesional, subvenciones a asociaciones culturales o deportivas... y en tiempos difíciles, como el invierno pasado, concediendo préstamos a interés cero para pasar las navidades. Hay cofradías que hacen todo esto, y más. El modelo de las cofradías también viene ejerciendo satisfactoriamente labores de organización de la producción, estableciendo precios de retirada, regulación comercial de las capturas y etiquetado y promoción de los productos del mar. Se habló mucho de estas cinco cofradías temporalmente cerradas, pero son decenas las OOPP que han dado quiebra definitiva. Probablemente algunas cofradías debieran mejorar su gestión y dar un giro hacia criterios más empresariales, sin descuidar la parte social. Pero no por ello se debe generalizar: el modelo de las cofradías es perfectamente válido, y a sus críticos les recomendaría que visiten alguna de las muchas que funcionan. En el último decenio, la Xunta de Galicia ha apoyado decididamente a las cofradías, con importantes inversiones materiales y formativas, si bien en ocasiones sigue existiendo un exceso de intervencionismo, a veces incomprensible para los pescadores que no entienden como quien les tutela procede de tal modo. ¿O es que alguien es capaz de comprender como después de ocho meses de mal tiempo sin poder faenar, a los pocos días de volver a ir de pesca se proceda a la inspección de los desembarcos de los polbeiros para que no sobrepasen el cupo de 40 kilos por tripulante y día? Por último, es importante resaltar el hecho diferencial de que mientras las cofradías están organizadas en torno a áreas geográficas o ámbitos territoriales, las OOPP están organizadas en base a criterios materiales: licencias de pesca, caladeros... Por ello, las cofradías desarrollan además una autorregulación de sus recursos biológicos, proponiendo horarios de actividad, vedas, cupos y aumentos de tallas de las especies. No podemos olvidar que, desde la óptica de la estructura familiar de la bajura, el mar se ve como la Pacha Mama inca, la tierra madre, algo que hay que cuidar para las generaciones venideras. Y es que la clave de la situación actual es que sigue faltando un compromiso real con la recuperación y conservación del mar.