JEANNE PICARD
06 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Muy oportuna la campaña de la Dirección General de Tráfico antes de la salida masiva por carreteras, pero inoportuno el titular de la prensa al decir que la avenida del Pasaje (A Coruña) se ha convertido en una vía rápida, y no en una vía segura. (Definición de rápido: Veloz, pronto, acelerado, impetuoso y como arrebatado). Ya no podemos calificar una carretera o un coche con semejante adjetivo. La palabra incita a correr y creemos que es necesario mentalizar a los usuarios con una conducción más prudente. Y si hay palabras equivocadas, también creemos que hay imágenes que ya han perdido su sentido de la provocación. La DGT ha presentado su campaña de prevención: no creemos que la dura realidad del spot televisivo llame la atención a la mayoría de la gente que por desgracia presencia diariamente en el televisor imágenes tan duras o más. ¿Dónde está la ficción? ¡Si a continuación del anuncio de la DGT se pueden ver anuncios publicitarios que incitan a la velocidad! Los 2.100 millones que cuesta la campaña pueden ser un despilfarro. Se necesita más imaginación y sentido común para realizar actuaciones más eficaces. Por ejemplo, para despertar nuevas actitudes, desde la infancia en los colegios, con actividades alternativas de ocio y con los universitarios que podrían realizar tesis doctorales. Creemos que hay que educar mejor, sensibilizar más, informar adecuadamente y exigir nuestros derechos y el cumplimiento de las normas. Hay que concienciar a la sociedad, fomentar y difundir una conciencia vial para intentar una convivencia más solidaria en nuestra movilidad diaria tanto en la ciudad como en la carretera. El Parlamento Europeo considera que ni una sola muerte en las carreteras europeas es justificable. Lo podemos evitar y depende de nuestra actitud y comportamiento. Todos somos responsables de la seguridad vial. Creemos en una sociedad bien informada y nos parece necesario dar a conocer los puntos negros y conflictivos de las carreteras así como la incidencia de los accidentes. ¿Por qué no se publica un mapa de los accidentes como se publica el del tiempo o de la contaminación? Pedimos también a los parlamentarios que acaban de recibir una modificación de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial, un ejercicio de responsabilidad política para acabar con esta masacre. No es una fatalidad ni es nuestro destino morir en la carretera.