FONTANEROS Y PIRAÑAS

La Voz

OPINIÓN

SERAFÍN LORENZO

11 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Pese a que en este efusivo arranque del período preelectoral parece permitido soñarlo todo y queda hasta simpático presentar a Galicia como la nueva Cataluña del Noroeste, con los pies en esta tierra, uno de los puntos en común más evidentes entre estos dos polos de desarrollo es, al margen de los gallegos, la incógnita de la sucesión en el trono del poder político. Incertidumbre que, por cierto, también comparten desde hace tiempo en Euskadi. Fraga, Pujol y Arzalluz son en sus respectivos partidos tres líderes totémicos cuya presencia desdibuja los perfiles de unos aspirantes que para salir a flote requerirán habilidades, más que de delfín, de piraña. En lo que atañe a Galicia, la cuestión no ha dejado de ser actualidad política desde el mismo momento en que don Manuel accedió al sillón. Pero, desde entonces hasta su reciente proclamación como candidato a la presidencia por cuarta vez consecutiva, ha quedado claro que Fraga se sucederá a sí mismo mientras el cuerpo aguante y el electorado no diga lo contrario. Los aspirantes lo saben, pero también barruntan, con razón, que la lógica del tiempo les acerca a su oportunidad, como el propio presidente de la Xunta admitió el pasado jueves. El mensaje llevaba posdata para aludidos: el patrón no tiene potestad para testar, pero sí para promocionar vocaciones. No atinó con Hernández Mancha pero hizo pleno con el actual presidente del Gobierno. Queda dicho. Mientras, la fontanería del PPdeG se felicita de cara al público por haber superado la depuración impuesta por la cúpula de Génova sin que, en apariencia, hayan quedado heridas abiertas ni cicatrices supurantes. Calma chicha que se dice. Porque el idóneo marco sucesorio que describe Fraga no está exento de pasiones subterráneas ni de cámaras que la ambición intuye como la abeja el panal de rica miel. Y desde Madrid tampoco van a mojarse en quinielas, ahora que tienen abierta la de Aznar. El fundador del partido ya recomendó la receta al inquilino de Moncloa. Mientras la clonación no sea posible, el mejor sucesor queda al otro lado del espejo. Pujol y Arzalluz también son coquetos.