... Y SHARON COMPLETA EL CÍRCULO

La Voz

OPINIÓN

ENRIQUE CURIEL

08 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Se cumplieron los pronósticos y Ariel Sharon, el responsable de las matanzas de casi dos mil refugiados palestinos en Sabra y Shatila, ha provocado un nuevo vuelco en la situación política de Israel recuperando el poder para el partido Likud tras el intento fracasado de Barak para abrir un camino transitable a los acuerdos de paz de Oslo. Pero el conflicto palestino-israelí resulta excesivamente complejo para depender de la voluntad de un solo hombre, y la derrota de Barak es la prueba. Ariel, el líder ultranacionalista, ha cerrado el círculo cuyo dibujo inició el 28 de septiembre del pasado año cuando provocó el comienzo de la Intifada de las Mezquitas tras su visita a uno de los lugares sagrados para los árabes y cuyo control estaba sometido a negociación en las conversaciones de Camp David. Arafat no pudo o no quiso contener la indignación de los palestinos, que arrastran la condición de pueblo expulsado de su tierra, y la escalada costó la muerte de más de cuatrocientos jóvenes árabes. Aquel día se inició la derrota de Barak, incapaz, pese al apoyo del cesante Clinton, de frenar la creciente sensación de temor de los israelíes sobre las concesiones del gobierno en torno a Jerusalén y al regreso de los refugiados en cumplimiento de las Resoluciones de la ONU. Los pronósticos que se hacen sobre el próximo futuro no pueden ser mas pesimistas. Pero no es imposible que nos equivoquemos. Sharon tiene que actuar con máxima cautela si quiere consolidar su victoria. De momento tendrá que pedir la confianza del Knesset, o Parlamento israelí, formado por 120 miembros, y con veinte partidos representados, desde los laboristas hasta los ultraortodoxos con uno o dos diputados. El nuevo primer ministro ya ha ratificado su deseo de formar un gobierno de unidad nacional con al participación de Barak y de Simón Peres. Ante la previsible negativa de los laboristas, deberá actuar con prudencia si quiere evitar unas elecciones legislativas anticipadas a tenor del especial sistema político de Israel. La abstención récord de casi el 40 por ciento de la población y la presión de la Unión Europea le obligarán a no coger su fusil y desencadenar una nueva guerra en una región tan sensible para todos como es Palestina. O Sharon camina en dirección a la paz apoyado por Bush, o su victoria durará el tiempo que tarden los israelíes en volver a suspirar por ella, sin miedo, y buscando otro líder, que bien podría ser Peres. Veremos.