MÉXICO

La Voz

OPINIÓN

GONZALO PARENTE

03 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Ahora ya sabemos cuál va a ser la primera visita del nuevo presidente de EE UU. Viajará a México a finales de este mes. ¿Por qué? La elección de este país tiene un gran significado y es además un mensaje para todos sus aliados de Europa, Asia y América: «México es mi preferido». Ese gran país, que a pesar de 71 años del PRI y de la corrupción está creciendo a un 7% del PIB, con el empuje de los norteamericanos puede convertirse en una nación rica y poderosa. Ahora tienen un presidente joven y decidido, limpio de ataduras, que forma con EE UU y Canadá un eje de poder económico mundial para competir con la UE y con los países asiáticos. México es el vecino del sur para los norteamericanos, pero también es el modelo del norte para los iberoamericanos en su afán de modernizarse definitivamente, países tan importantes como Brasil o Argentina. Con una superficie cuatro veces la de España y una población próxima a los 100 millones de habitantes, pero con un PIB por habitante que es la mitad del español, México posee grandes riquezas petrolíferas y está creciendo rápidamente, con inversiones del exterior, atraídas por el futuro de este país que se va a estabilizar definitivamente. Su gran problema es Chiapas y los zapatistas, con los que el presidente Fox negocia para darles mayor autonomía dentro del Estado federal. México está llamado a ser uno de los grandes países del siglo XXI, junto con Brasil y Argentina, para la recuperación económica del continente americano. En realidad, los norteamericanos están haciendo lo mismo que los europeos con nuestros vecinos del norte de África.