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La Voz

OPINIÓN

LA CARRERA HACIA LAS URNAS ROBERTO L. BLANCO VALDÉS, catedrático de Derecho Constitucional

03 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

¿Tiene Fraga alguna magia? Pues miren, no: Fraga fue ayer proclamado candidato del PP a la presidencia de la Xunta por cuarta vez consecutiva sencillamente porque asegura el éxito mejor que ningún otro. Aunque a muchos fragólogos -cobistas de primera o última hora, tiralevitas de domingo y de diario- tal afirmación ha de sonarles a herejía, la verdad es la verdad. El gran mérito del líder del PP no difiere ni un milímetro del de los otros que son aclamados por su tropa: que gana los comicios. ¿Qué por qué los gana? ¡Ah!, eso es ya de otro negociado. Veamos: en alguna parte porque es Fraga. En 1987 hice para el CIS un estudio sobre opiniones en Galicia, que apuntaba ya datos que el paso del tiempo iba a confirmar rotundamente: el 56% de los entrevistados creían entonces que Alianza Popular obtendría más votos con Fraga que sin él; y el 62% que tendría así muchas o bastantes posibilidades de vencer en autonómicas. En todo caso, la gran frecuencia con que son reelegidos los presidentes autonómicos debe llevar a rebajar el entusiasmo profraguista tanto a Fraga como a su legión de mayordomos: al margen de sus méritos, Fraga vence también, como casi todos sus demás colegas en la cosa, porque dirige un negocio fetén de la lerén: el autonómico es el único sistema conocido en que el gobierno presta servicios sin exigir a cambio una peseta. ¿Quién da más? Finalmente, Fraga ha triunfado de carrerilla hasta la fecha porque sus competidores le empujaban en las cuestas. Beiras lo hace aún, es de esperar que para pasmo de quienes votan BNG sin ser de la UPG: su forma de atraerse al electorado del PP consiste en insultarlo, pues sólo insultado puede sentirse quien es acusado de votar a unos traidores y cipayos, que practican el terror y el totalitarismo informativo, y han hundido a Galicia en la miseria. El PSdeG, empeñado durante años en correr contra sí mismo, ha roto al fin su maleficio con Touriño, quien sostiene ahora el único discurso que, acabando con el peloteo de votos entre el PSdeG y el BNG, puede permitir entrar en la finca del PP: el de que los populares ha hecho muchas cosas -¿cómo no?, habiéndose gastado varios billones de pesetas- pero que, acartonados, carecen de proyecto: de cualquiera que no sea el de seguir en el machito. Esa sería, si ganase nuevamente, la auténtica magia de o noso presidente: la de lograrlo no teniendo ahora nada por aquí, ni nada por allá.