ESTRATEGIA PRUSIANA

La Voz

OPINIÓN

XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS

30 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Es maravilloso que, con sólo anunciar para octubre las elecciones de octubre, el presidente Fraga haya logrado esta triple carambola: hacerse con todos los titulares de ayer, convertir en agua de borrajas la moción de censura, y dejar desairados a quienes, profetizando lo probable y reivindicando lo inevitable, quisieron adjudicarse el set del adelanto electoral. Por eso tiene mucha lógica que, olvidándose de los terremotos de El Salvador y la India, del chuletón prohibido y de las merluzas sueltas por el caladero marroquí, muchos gallegos se hagan hoy esta enjundiosa pregunta: ¿es tan importante el dato revelado por Fraga? La respuesta es que no, y que sólo la anorexia política que vivimos puede explicar que un globito tan pequeño parezca, de hecho, el aerostático de Betancourt. Ya había dicho Jesús Palmou, y con razón, que la legislatura está agotada, y que un hipotético adelanto electoral a los meses de junio o julio no tendría más significado que el de adecuar el calendario político a las circunstancias sociales y climáticas. Pero, gracias a que los socialistas se empeñaron en sacar petróleo donde no lo había, y la prensa se dedicó a hacer fantásticas elucubraciones sobre los efectos de una insólita conjunción astral de los comicios gallegos y vascos, Manuel Fraga se convirtió en el afortunado poseedor de una potente arma política que, sin efectos colaterales apreciables, podía noquear a todas las patrullas que inquietaban su plácido paseo hacia la cuarta mayoría absoluta. Claro que para eso era imprescindible que el enemigo se pusiese a tiro: que el BNG presentase una moción improvisada; que Pérez Touriño confundiese su ascenso con un hipotético frenazo del nacionalismo; que la prensa banalizase los problemas de fondo y sustantivase la fecha electoral, y que los ciudadanos siguiesen creyendo que sólo los gallegos tenemos autovías, teléfono y tren de alta velocidad. Y así fue como el PP puso en marcha su plan de batalla al estilo prusiano: una preparación artillera dirigida por Palmou; un desalojo de trincheras perfectamente ejecutada por Fraga, y una carga de caballería, comandada por Pita, que acabó con la resistencia. Y todo eso, ¿por qué? Porque dijo Fraga que las elecciones de octubre serán en octubre, el día de la Virgen del Rosario, Patrona de A Coruña. Una fecha en la que Paco Vázquez -ya lo hizo otra vez- tendrá que abandonar a los suyos. Porque tiene que ir... ¡a rezar!.