¡COMPLETAMENTE LOCAS!

La Voz

OPINIÓN

ROBERTO L. BLANCO VALDÉS

09 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Reflexionemos sobre el asunto, ahora que ha pasado la tronada. Por un lado, tenemos un país en que las vacas son un sector económico estratégico: en el que las producciones láctea y cárnica ocupan una parte nada despreciable del producto interior bruto y dan, en consecuencia, empleo directo o indirecto a muchas docenas de miles de personas. Por el otro tenemos, acechante, a una gravísima enfermedad -la encefalopatía espongiforme- que está afectando en toda Europa a la cabaña de vacuno, y de la que en Galicia se han confirmado tan sólo tres casos de momento. Para completar el panorama, tenemos, en fin, el legítimo temor de unos consumidores que hemos de fiarnos de lo que, respecto a la evolución de casos detectados, nos dicen las autoridades responsables. No es difícil concluir, a la vista de este panorama, que sólo hay un medio de evitar que la crisis de las llamadas vacas locas acabe transformándose en Galicia en una auténtica catástrofe: el mantener a la población bien informada, pues sólo una población que lo esté de hecho y de verdad puede resistir la tentación de tomar decisiones de consumo irracionales, que dependan de lo que a uno le dijo fulanito, de lo que oyó el otro día por la radio a no sé quien, o de lo que leyó un primo de la cuñada de su hermano en la revista que compra la vecina del segundo. ¿Una población bien informada? ¡Sin duda! Esto tiene, claro, un pequeño inconveniente: que la capacidad de información no depende solamente de la cantidad de datos o noticias que se transmiten a los receptores de la misma, sino, sobre todo, de la credibilidad del emisor. Quien no la tiene o la ha perdido, ya puede decir misa, que es igual: ¡la credibilidad, esa es la cuestión!. Pues bien, digámoslo claramente y sin rodeos: la de la Xunta ha quedado muy dañada en el tema de las llamadas vacas locas como consecuencia del episodio delirante de los enterramientos de Mesía. No es sólo que la operación fuera ilegal, sino que era descabellada desde el punto de vista de la actuación de una administración que tiene la inmensa responsabilidad de evitar que el descubrimiento de unos cuantos casos de reses afectadas pueda acabar por generar un pánico social incontrolado. ¡Están locas! O si no lo están, parece en verdad que lo estuvieran. ¡Sí, unas autoridades que se comportan de una forma tan irresponsable dan la sensación de estar complemente locas!