POR EL CAMINO DE LOS SERVICIOS

La Voz

OPINIÓN

SECTOR TERCIARIO El sector servicios está protagonizando en buena parte la modernización de la economía gallega, que cada vez puede permitirse menos depender de lo que sus habitantes extraen del mar o de la tierra. El autor del artículo señala el crecimiento espectacular que ha tenido el empleo en el sector terciario en los últimos años, a pesar de lo cual aún no se ha igualado con la media española ni con la de los países «ejemplo». Y avanza los caminos de modernización que han emprendido sus principales subsectores.

18 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

En los años 60, las mentes modernas del Régimen hallaron un nuevo enemigo del orden, más fácil de identificar que el judeo-masónico: los intermediarios. Esos seres improductivos eran culpables de la subida de precios, de la pérdida de rentas de los agricultores y hasta del descontento social. El prejuicio ha caído. Incluso se le ha dado la vuelta: los banqueros prefieren que se les llame intermediarios financieros. El caso es que la intermediación -cubrir las necesidades del cliente- es la base del sector terciario y este grupo de actividades, salvo excepciones industriales bien conocidas, es el que protagoniza el crecimiento económico y la creación de empleo en Galicia. Y no puede ser de otra manera. Una de las causas del atraso gallego es la dependencia del sector primario, en el que todavía hay muchas actividades con escasa transformación de sus productos. La necesidad, pues, ha traído la terciarización. Hace veinte años el sector gallego de servicios empleaba a poco más del 30% de los ocupados. Hoy acoge al 52%, pero esta cifra todavía ha de crecer para situarse en la media española del 62%. Irlanda, ese país donde tantas veces se mira Galicia, tiene a un tercio de su población ocupada trabajando en los servicios, y una tasa similar se da en la mayoría de los países avanzados. El camino está abierto. El comercio está empezando a superar la modernización forzosa a que se vio sometido durante las dos décadas anteriores por la llegada de los nuevos sistemas de distribución. Los métodos: la especialización y la agrupación. El empleo en este subsector ha aumentado en un 20% desde mediados de los 90. El sector financiero ha entrado plenamente en la competencia que aportan las nuevas tecnologías para acercarse al domicilio de sus clientes. Bancos y cajas responden cada vez más al concepto de empresas de servicios y menos al de entidades de depósito. El turismo ha demostrado, con los picos de los dos últimos años xacobeos, lo mucho que puede hacer de ahora en adelante por la generación de riqueza en Galicia. En los años 90 se han duplicado las plazas disponibles en sus hoteles. El transporte supera la atomización y rebaja costes gracias a las nuevas infraestructuras. Las expectativas de disponer de una red ferroviaria ágil permiten ser optimistas en cuanto al abaratamiento del transporte y a la mejora de la movilidad personal. Tanto los aeropuertos como los puertos afrontan el nuevo siglo con planes de ampliación en marcha. Los servicios de formación, información, telecomunicaciones, salud y ocio van a ocupar lugares de importancia frente a los subsectores tradicionales. En ese esfuerzo Galicia no estará sola, porque sigue la ruta marcada por la UE. La reforma del marco económico comunitario aprobada en la cumbre de Lisboa de marzo pasado reforzará las inversiones en formación y creación de nuevos nichos de empleo y eliminará obstáculos a la iniciativa privada en la prestación de servicios. En eso estamos.