ENRIQUE CURIEL
11 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Podían haber avanzado más, pero no ha ido mal. La ampliación de la UE hacia el centro, el este de Europa y el Mediterráneo ha salvado el primer escollo importante sin brillantez pero con eficacia. Es evidente que no vivimos una etapa de claro aliento europeísta, que faltan líderes con una visión de alcance, que la Comisión no ejerce el liderazgo que era de esperar, que el peso de los Estados nacionales condiciona el avance de la Unión y que, en consecuencia, la reforma de las instituciones pactada en Niza ha sido insuficiente. Pero, como afirmó Chirac al final de la cumbre, «la política es el arte de lo posible y no era posible avanzar más». ¿Conclusiones a primera vista? Para España, no está mal; para Alemania, muy bien y para Europa, regular. Veamos. Se consolidan los cuatro grandes. Italia, Alemania, Gran Bretaña y Francia tendrán 29 votos cada uno en el Consejo a partir de 1 de enero de 2005. No se ha roto el eje franco-alemán al mantenerse la paridad entre Berlín y París, lo que constituye una buena noticia para la estabilidad europea, aunque Alemania se procura un sistema de cómputo poblacional para asegurarse mecanismos de bloqueo. Era inevitable revisar el papel de Alemania y no debemos resucitar los temores ancestrales sobre la nueva potencia. El final de la guerra fría, el proceso de reunificación bajo el impulso de Kohl, su condición de motor económico y financiero de la UE y su peso poblacional obligan a reconocer su influencia política. Alemania no desea permanecer ni consolidar un statu quo que signifique consolidar su condición de gigante económico y enano político. Quiere recuperar su condición central en Europa. En Niza se establecen tres llaves o redes de seguridad para bloquear la aprobación de una decisión, con una minoría de bloqueo de 88 votos desde el 2005, llegando a 91 cuando hayan ingresado los 12 candidatos. El sistema es complejo pero permite a los países pequeños jugar un papel significativo al ser necesario el voto de alguno de ellos. La cláusula de verificación demográfica favorece a Alemania, que puede bloquear cualquier decisión con el apoyo de sólo dos de los tres grandes. ¿Y España? Entre reforzar el papel de nuestro país en la minoría de bloqueo y el mantenimiento de los fondos europeos hasta el 2014, Aznar optó por el dinero. En unos 40 temas las decisiones se tomarán por mayoría cualificada. Perderemos influencia política a cambio de dinero a corto plazo.