EUROPA EN LA ENCRUCIJADA

La Voz

OPINIÓN

GONZALO PARENTE

10 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

La cumbre de Niza no ha sido una reunión más de los quince líderes europeos porque el proceso de unión europea se encuentra en una encrucijada de caminos. El Tratado de Amsterdam (1997) dejó pendientes asuntos muy importantes, como el reparto del poder de decisión, reservado a las grandes naciones europeas que van a ser las que pueden llevar la unión a buen fin. Igualmente, la ampliación a las naciones de la Europa central y oriental que tuvieron la desgracia de quedar al otro lado del telón de acero. Su incorporación a la UE representa un problema de grandes dimensiones, sobre todo porque la Unión Europea no está consolidada. De esta forma, mientras los quince países que integran la UE se enfrentan entre sí para repartirse el poder político supranacional, de manera que grandes y pequeños no se sientan agraviados; cerca de otras tantas naciones, tan dispares como Hungría o Turquía, quieren recibir señales de aceptación de su entrada en el club europeo. Por otro lado, las antiguas grandes potencias (Rusia y EE UU) observan los esfuerzos europeos para estructurarse, presionando cada uno por su lado. Los norteamericanos no ven con buenos ojos la organización de un ejército europeo independiente de la OTAN. Pero la guerra fría terminó y Europa necesita contar con su propia fuerza militar, además de mantener el compromiso atlántico que involucra a las naciones, no a la UE. Rusia, esa gran nación, es también europea. Si se va admitir a Turquía, ¿Por qué no a Rusia? Europa tiene tres vertientes estratégicas: la occidental, que nos liga con América; la oriental, que lo hace con Rusia; y la meridional, que nos une con el norte de África. A cada una, Europa tiene que considerarla con la relación apropiada. El problema de alianzas europeas deberá apuntar en las tres direcciones señaladas, para ello las naciones tienen que actuar conjuntamente. Ese es el futuro europeo del siglo XXI.