SIN TREGUA

La Voz

OPINIÓN

GUILLERMO PARDO

24 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

No hay lugar para el respiro. Las vacas, esos animalitos tan dóciles y productivos, se han vuelto locas porque pretendemos alimentarlas a bajo coste; ETA asesina, una vez más, a un paradigma de tolerancia y democracia y nos roba un poco más de nuestra ya depauperada esperanza; la violencia doméstica mata a más mujeres de entre 15 y 44 años que las guerras, el cáncer o los accidentes de tráfico... Vivimos convulsos, sin tregua, caminamos al bies en un intento de ver llegar el próximo golpe y tratar de pararlo. Menos mal que todavía nos queda el fútbol...