ALFREDO VARA
12 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Suben los precios del petróleo y, casualmente, las petroleras logran mayores beneficios. Aumenta la producción, pero no bajan los precios y, casualmente, se incrementan las reservas almacenadas por las multinacionales. Los combustibles son cada día más caros, pero no baja el consumo ni, por tanto, la contaminación, aunque los polos estén empezando a derretirse. Mientras, alguien pone el grito en el cielo por las tremendas consecuencias para el medio ambiente de la energía eólica o de todas las minicentrales.