ACTUACIÓN POLICIAL ANTITERRORISTA ALFREDO VARA, redactor jefe de La Voz
10 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Alivia pensar que hay menos terroristas en la calle dispuestos a regarla con la sangre de víctimas inocentes, de jueces, policías, conductores de coche oficial o de autobús, periodistas que cometen el delito de salir de casa con su hijo de un año o de policías que osan vivir en un piso como si fuesen personas normales. Alivia pensar que la paciente labor investigadora ha apartado de las calles a quienes no dudan en volar un furgón blindado y acabar con la vida de dos trabajadores con el único fin de robar un dinero con el que seguir alimentando una espiral absurda sin conexión con el mundo real. Alivia que la paciente labor de investigación logre anticiparse a la acción macabra de algunos miembros de los grupos asesinos y salvar así vidas, algunas de ellas probablemente ya con nombres y apellidos detallados en las siniestras listas de ETA. Pero es sólo una sensación de alivio, porque la labor policial podrá actuar sobre el efecto, pero no sobre la causa y no bastará para lograr el aislamiento real y eficaz de quienes propician y amparan la acción terrorista y la extinción de una forma de pensar tan anómala como obsoleta. No ayuda a confirmar la sensación de alivio por el éxito policial el espectáculo de la división entre los partidos a la hora de afrontar la lucha contra la violencia y contra las pretendidas razones en que se apoya. Ni la sinuosa línea de un nacionalismo gobernante en el País Vasco en creciente aislamiento frente a la condena de unos por su tibieza al juzgar a los violentos y la crítica de otros a su supuesta condescendencia con quienes no comparten objetivos soberanistas para el País Vasco. Complementaría mejor la labor policial el que quienes tienen la responsabilidad de gobernar en el conjunto de España acentuasen la visión de Estado frente a la acción a corto plazo y la coyuntura electoral, buscando más la integración en un objetivo común de paz que la condena inflexible de quienes disienten en vías políticas pero no en la oposición a la violencia. Junto a la labor policial hace falta, más que nunca, cohesión social y política.