AVISO A LOS NAVEGANTES

La Voz

OPINIÓN

JOSÉ VARELA FAÍSCAS

04 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

El pesimismo parece invadir el ánimo de los españoles. El último Barómetro de Opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas pone de relieve que periclitan algunos de los indicadores que llenaban de gozo al Gobierno de José María Aznar. Estos días se ha insistido en la novedad que supone que el terrorismo haya desalojado al desempleo del primer puesto del ranking de problemas del país. (De lo que los españoles consideran el asunto más grave del Estado, no su preocupación personal más punzante, que sí continúa siendo el paro). La despiadada y pertinaz actividad de la banda de pistoleros tiene un eco mediático más intenso que nunca: algunas cadenas radiofónicas son especialistas en las mesas camilla incendiarias. Tal vez el sentido cívico de la población exija mensajes objetivos y despojados de los siempre interesados flecos flamígeros. Pero es que, al margen del terrorismo, en el perfil del español medio que dibuja la encuesta del CIS asoma el desencanto. Y lo hace en uno de los frentes emblemáticos del Gobierno: la economía. Los datos no se prestan a equívocos. El número de ciudadanos que califican la situación económica como muy buena mengua a ojos vista mientras aumenta el que la considera mala o muy mala. Lo mismo puede decirse del clima político, un fenómeno más global. Pero es que las esperanzas fiadas a la realidad que se presume para el año próximo no son precisamente un bálsamo: el porcentaje de españoles que cree que será peor que la del 2000 casi triplica al que lo creía hace tan sólo un mes. Es cierto que la caída del euro frente al dólar y lo que ello desencadena excede la capacidad de maniobra del Ejecutivo, pero no lo es tanto que su capacidad de acción en otros puntos calientes como el encarecimiento de los carburantes sea nulo. Además, en comunidades como la gallega, otras cuestiones _la pesca, por ejemplo_ refuerzan la idea de pasividad o ineficacia. La encuesta, que no tiene más valor que el que quiera concedérsele a una consulta de este tipo, apunta un cambio de tendencia. Es un claro aviso a los navegantes.