BENIGNO PRADO INCORRECCIONES
03 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Para que todos entiendan, escribiré en castellano. Una relativa mayoría de los coruñeses, de los que están en el censo electoral y votan, prefieren que a Coruña le llamen La Coruña y no A Coruña, aunque fuese Faro, Burgo, Clunia, Crunia, Cruña, Coruña, hasta el cursi siglo XIX. Si ahora volvieran a decir llanamente Coruña, se ahorrarían estas guerrillas de megalópolis. ¿Cómo analizar con seriedad el recurso de la corporación coruñesa ante el Constitucional después de que el Supremo dictaminase la obligación de la administración local de utilizar el topónimo A Coruña? Porque si el segundo, suponiendo que admita a trámite la pretensión «in extremis», también falla en contra del «Concejo» de María Pita, ¿se alzará hasta el Tribunal Europeo y eventualmente a la ONU?. Flagrante lapsus ultramaragalliano. ¿Para qué un Estado de las Autonomías si el Estado central prevaleciera siempre contra ellas? Claro que a lo mejor la Ley de Normalización Lingüística de Galicia, en su celo por reintegrar todos los topónimos gallegos, olvidó que la actual Coruña (La) presume de «balcón por el que Madrid se asoma al mar».