EL POSIBILISTA

La Voz

OPINIÓN

LUIS MÉNDEZ ASENSIO EL PERSONAJE / BILL CLINTON

17 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El acuerdo alcanzado por israelíes y palestinos, con el proverbial empuje de EE UU, no es desde luego el mejor de los pactos, pero es el único al que se podía llegar. Y ese es el mérito de Bill Clinton: haber hecho posible el indispensable alto el fuego con un acuerdo de mínimos. Es cierto que cuenta con los poderosísimos ungüentos de Washington para curar a cualquier enfermo que se le resista, pero en cualquier caso hay que valorar su entrega a la hora de las grandes citas internacionales en las que ha intervenido desde que en 1991 asumiera la presidencia. Así lo demostró por ejemplo con su exitosa gestión en el proceso de paz de Irlanda del Norte. Sometido durante su segundo mandato a un auténtico acoso judicial con motivo del escándalo Lewinsky, salió airoso de las acusaciones de perjurio y del impeachment del Senado con una tenacidad que muchos tuvieron por suicida. Ahora, con su decisiva actuación en busca de una paz definitiva en Oriente Próximo, Clinton ha conjurado el único maleficio que se cernía sobre los últimos meses de su gobierno al ejercer de gran padrino de este acuerdo, tan insuficiente como vital.