ELECCIONES EN EUSKADI

La Voz

OPINIÓN

ENRIQUE CURIEL

10 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Tras el debate y votación el pasado jueves de las mociones de censura presentadas por el PSE-PSOE y el Partido Popular para exigir la responsabilidad del lehendakari Ibarretxe, todo indica que nos encaminamos hacia la disolución del Parlamento y la celebración de elecciones en Euskadi antes de final de año. Probablemente es la única salida razonable ante la creciente sensación de bloqueo político en la que se encuentra el Gobierno vasco. Ésta es una de las consecuencias indeseables de la moción de censura constructiva que protege a gobiernos minoritarios por la dificultad de construir una mayoría alternativa coherente por parte de fuerzas que tienen orientaciones políticas distintas. Con razón escribía el profesor Pedro de Vega hace algunos años que, «nos terminamos encontrando con un Parlamento mayoritariamente hostil al Gobierno pero incapaz de sustituirlo, o con un Gobierno duradero, pero ineficaz, por no contar con la confianza del Parlamento lo cual se traduciría en una inestabilidad general del sistema». Y la mejor prueba de que los propios responsables del PNV y de EA han llegado a tal conclusión se refiere a la aprobación el martes, casi por sorpresa, de una proposición de Ley presentada en la primavera pasada por Izquierda Unida, de reforma de la normativa electoral por la que se rebaja el porcentaje mínimo de votos válidos emitidos en cada circunscripción para conseguir escaños del 5 por ciento vigente al 3 por ciento. Los votos del PNV, EA, IU y Unidad Alavesa se sumaron en una iniciativa de dudosa oportunidad política cuando estamos en vísperas de una consulta electoral. La voluntad de la reforma es evidente. El PNV trata de diseñar una doble estrategia electoral. Por una parte, desarrollar una intensa campaña de movilización y agregación nacionalista que podría terminar en una presentación conjunta del PNV y EA, con el fin de no desperdiciar ningún voto y lograr la utilidad de todos ellos no perdiendo restos que pueden resultar decisivos en la atribución de escaños. Y por otra parte, pretende beneficiar a Izquierda Unida y a UA con el ánimo de que puedan arañar algunos escaños a los dos grandes adversarios, siempre y cuando Unidad Alavesa no acepte las sugerencias de incorporarse a las listas del PP en Álava. Técnicamente, la reforma tiene el efecto de incrementar la proporcionalidad del sistema en concordancia con todo nuestro sistema electoral y equipara las normas del País Vasco, en este punto, a las de la Ley Electoral en lo referido a las generales. En todo caso, se confirma que la mayoría que pueda gobernar se decidirá por muy pocos escaños y todos los contendientes lo saben.