ROSA PAÍNO
27 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Desde la muerte de Tito, Milosevic y los Balcanes han copado las páginas de los periódicos de todo el mundo y siempre las páginas más negras de la historia reciente. Desde su llegada al poder en 1987 ha llevado a su país a la guerra y la ruina. A sobrevivido políticamente durante trece años gracias a sus trampas electorales y sobre todo a la exaltación del nacionalismo con toques fascistas al promover la Gran Serbia. Tiene el dudoso honor de estar detrás de las guerras de Croacia y Bosnia, que dejaron unas imágenes crueles que pocos europeos podía ni imaginar tendrían lugar en el siglo XX en su continente. Su habilidad y cinismo consiguieron reconvertirlo de pirómano del polvorín de los Balcanes al bombero que firmó los acuerdo de paz de Dayton promovidos por Occidente. Luego vino Kosovo y los 78 días de bombardeos aliados sobre su país. Pero nada lo movió de su sillón. A Milosevic hay que reconocerle como un superviviente nato, pocos dirigentes con su bagaje de desastres se convierten como él en imcombustibles. Parece claro que ha perdido unas elecciones que él mismo convocó _no es la primera vez, que el tiro le sale por la culata_. Quizás sus sacrificados súbditos quieren ser uno más en Europa y dejar de ser los parias del continente_. Pero la habilidad del zorro de los Balcanes, con el inestimable apoyo de su esposa Mirjana Markovic, es insospechada y muy peligrosa. Un primer paso es que ha reconocido su primer derrota electoral. Lo que haga de aquí al domingo 8 de octubre está por saber. Milosevic ha dicho en más de una ocasión que su alejamiento del poder será sangriento. un maestro casi genial de la táctica, pero quizás un mal estratega, ha sabido instrumentalizar como ningón otro político, las crisis a su favor.