EL ORIGEN DE LAS CAÍDAS

La Voz

OPINIÓN

FERNANDO GONZÁLEZ LAXE

21 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Varias y muy rigurosas son las explicaciones que se escuchan en torno a la caída del euro. Pero quizás la más sólida es aquella que Tomasso Padoa-Schioppa subrayaba: «Estamos delante de una moneda sin Estado». Esta afirmación se completa afirmando que el comportamiento del euro está asimilado a la política, y no como afirman otros, que defienden la desconexión entre ambos. Así, recordaremos que, por el Tratado de Maastricht, la responsabilidad del euro se confía al Banco Central Europeo (BCE), pero al que sólo se exige, de manera prioritaria, vigilar el comportamiento de los precios. La responsabilidad de la salud del euro como moneda europea depende, como no podía ser de otra manera, de otras variables y de los comportamientos de los agentes económicos. Por ejemplo, la composición del presupuesto, la estructura de la fiscalidad, los salarios, el sector público, la estructura competitiva de la economía, o los endeudamientos de las autonomías y ayuntamientos, entre otros, hacen crecer las presiones inflacionistas en la economía y, en consecuencia, afectan al valor del euro. Otro de los aspectos de la situación del euro es el comportamiento del BCE. Si a éste se le encomienda vigilar los precios, está claro que no se le hace partícipe de adoptar otras políticas para enderezar la economía, coordinar las políticas económicas y representar internacionalmente la fortaleza de la economía europea. Tenemos varios ejemplos muy clarificadores. Si el canciller alemán afirma que un euro débil favorece las exportaciones alemanas, significa que todavía los ministros de Economía de la zona euro y los jefes de Estado y de Gobierno de la UE no han sido capaces de ponerse de acuerdo en los niveles de competencias que deben asumir. Fiscalidad, gastos públicos, el empleo, la regulación de los mercados, entre otros, están asimétricamente repartidos a nivel competencial por los gobiernos y administraciones. Y, en último lugar, es obvio que no se puede mantener durante más tiempo una moneda común sin que los representantes de la misma en la esfera internacional estén bien determinados y señalados. ¿Son los responsables de las políticas nacionales o los responsables de la Comisión Europea, o son los representantes del BCE, quienes ostentan la dirección del proceso? Demasiados actores con posiciones diversas e intereses, en ocasiones, contrapuestos. A veces dan la impresión que sólo buscan obtener un status mayor, pero a nivel individual.