ROBERTO BLANCO VALDÉS
19 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Recordaré, para mejor orientación de los lectores, un par de datos de historia universal: la batalla del Álamo, acaecida el 21 de abril de 1836, supuso el punto de no retorno en la lucha de los tejanos por su independencia del Estado mejicano. La localidad de El-Alamein, situada a cien kilómetros de la ciudad de Alejandría, sirvió en la Segunda Guerra Mundial al VIII ejército aliado, mandado por Montgomery, como punto de partida en su victoriosa ofensiva contra las tropas alemanas estacionadas en Egipto. Si ustedes me permiten abusar de la metáfora, la gran incógnita del IX Congreso de los populares catalanes es la de saber si el espectacular giro catalanista imprimido por Piqué al españolista PP de Vidal-Quadras acabará siendo como El Alamo o vendrá a ser El-Alamein. Los que se toman estas cosas más a pecho pensarán, probablemente, que la aceptación por el PP de algunas de las tesis del catalanismo histórico que hasta ahora habían venido siendo anatema para la derecha españolista _la aceptación del carácter nacional de Cataluña, por ejemplo_ supone, en realidad, una rendición de los no nacionalistas ante el discurso de Pujol, que habría, así, conseguido una victoria similar a la de los secesionistas en El Álamo. El asunto podría verse, sin embargo, de otro modo: desde el desnudo pragmatismo de quien cree que lo importante es ganar las elecciones, aunque para ello haya que renunciar a vencer con la propia ideología y que aceptar parcialmente los postulados de aquel a quien se pretende derrotar. Sólo tal pragmatismo permitiría, de hecho, comprender que se levante catalanista quien se acaba de acostar españolista y que tal operación de travestismo le parezca a casi todos los líderes políticos _¡incluidos los populares catalanes!_ la cosa más normal. Está por ver, claro, como se lo toman los votantes. Pues aunque existen ejemplos que demuestran lo contrario, no es, ni mucho menos, cosa hecha que la aceptación acrítica de las tesis de aquel con quien se pretende competir en elecciones no pueda venir a fortalecer sus posiciones. Al fin y al cabo, puestos a votar catalanista ¿por qué hacerlo a los catalanistas de mentira y no a los catalanistas de verdad? ¿La respuesta? En las próximas elecciones autonómicas: ellas dirán si el congreso que Aznar ¡Aznar! ha clausurado jubiloso es para su partido El-Alamein...o es El Álamo para el catalanismo pujolista.