LA CLONACIÓN TERAPÉUTICA

La Voz

OPINIÓN

JOSÉ ENRIQUE MORA

17 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

La clonación terapéutica resulta muy atractiva para la ciencia y no aparece en principio tan rechazable éticamente como la reproductiva, aunque no esté científicamente demostrado, puede pensarse que un cultivo del embrión podría permitir diferenciar un cultivo de células útiles, por ejemplo, para un trasplante de médula, tratamiento de un Parkinson o un trasplante de tejido cardiovascular. La cuestión de la destrucción de la vida del embrión la superan algunos científicos dejando crecer sólo hasta los 14 días, partiendo como un dogma de que el embrión hasta el día 14 carece de derecho a la vida. Sin embargo, para el mismo fin terapéutico y sin destruir embriones hay otra alternativa, la clonación de células aptas para trasplante clonando células somáticas humanas llamadas células madre o mediante xenotrasplantes (animal-hombre). El Código Penal español prohíbe la clonación de seres humanos. Tales son los embriones. Toda clase de clonación afecta a una futura persona, a su individualidad, su irrepetibilidad, su libre desarrollo y su libertad. Los riesgos que encierra la permisión parcial de la clonación autorizándola sólo hasta una fase embrionaria inicial y con el fin de obtener células u órganos clones son tan altos hoy en día y tan ignoradas las consecuencias que justifican para la mayoría su prohibición. Se puede abrir una puerta al desarrollo de personas clónicas. El Convenio de Biomedicina de 1996 prohíbe la producción de embriones humanos para la investigación. Valoración negativa La valoración general de la clonación de seres humanos es en Occidente, hasta hoy, claramente negativa porque afecta a la dignidad de la persona, se cosifica la vida. Afecta también a la libertad personal, al derecho a la propia imagen genética. A ser un único fruto de una misteriosa alquimia genética operada por la naturaleza. El clon es una especie de esclavo, fruto de la acción intencionada de otro. La realización de clonaciones terapéuticas manifiesta el escaso valor que nuestra sociedad da a la vida humana, en tanto que la extracción de células embrionarias acabe con la vida del ser humano naciente. Y empieza a manifestarse el riesgo de la creación de seres clónicos que cada vez será más difícil evitar.