¡HA SALIDO FAJA!

La Voz

OPINIÓN

ROBERTO L. BLANCO VALDÉS

27 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuatro días antes de comenzar el 35 congreso del PSOE apuntaba yo en estas mismas páginas que el reto más importante para los socialistas de Galicia en el cónclave que se iba a inaugurar era el de colocarse en sólidas posiciones internas de poder y que, desde esta perspectiva, el resultado del congreso podía resultar, vista la circunstancia de que las primeras elecciones tras el mismo serían las gallegas, o faja para Touriño, o caja para todos. Pues bien, como es sabido, ha salido faja. ¡Y vaya faja! No sólo Touriño entra en la ejecutiva federal, sino que, además, uno de sus colaboradores más cercanos, José Blanco, accede a la secretaría de organización del Partido Socialista.¡Sí, sí, del Partido Socialista! Nadie, salvo quizá el propio interesado, podía imaginar que eso iba a suceder. Pero, cosas de la renovación cuando entra a saco, ha sucedido y, de la noche a la mañana los representantes de la dirección del PSdeG en la ejecutiva federal han pasado de ser sus más poderosos adversarios _Abel Caballero y Paco Vázquez_ a serlo dos personas situadas en el cogollo de la misma. Resultaría, por lo tanto, una cicatería impropia del momento, negarle a los vencedores su victoria. Blanco y Touriño están contentos y tienen motivos para estarlo. Es cierto que el BNG seguirá diciendo que el PSdeG es un partido gregario del PSOE, pero seguro que habrá ya hoy en Galicia menos público dispuesto a comprar esa averiada mercancia.Tan seguro como que ambos dirigentes cometerían un error extraordinario si llegaran a creerse que ¡ya está! y que de ahora en adelante todo será coser (fracturas internas) y cantar (victorias electorales). No será así, por desgracia para ellos. Touriño ha ganado posiciones en Madrid, pero a costa de abrir la brecha que tiene dividido a su partido en dos mitades, y se ha asegurado el incondicional apoyo del PSOE para las próximas elecciones autonómicas, pero ese apoyo vale hoy mucho menos de lo que valió el que González y Guerra proporcionaban desde la Presidencia y la Vicepresidencia del Gobierno. Por eso, aunque es cierto que Touriño se ha ganado a pulso la faja que en Madrid estaba en juego, no lo es menos que una vez que se la ciña habrá de prepararse, como lo haría un general al frente de sus tropas, para dar las dos batallas que le quedan por ganar: la de recomponer internamente su partido y la de prepararlo para afrontar una dificilísima cita electoral.