DESNUDOS ANTE LA RED

La Voz

OPINIÓN

SIN BRONCEADOR / Jorge Casanova

05 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Resulta que hoy te lanzas y dices: «Vale, me lo quito». Y así lo haces. Fuera el bañador. Viva el naturismo. Y te tumbas al sol como el hombre de Atapuerca _o como un cultivado naturalista del siglo XXI, que no se trata de ofender a nadie_. Y te bañas apreciando la dulce sensación de la desnudez sumergida. Y todo lo demás.
Vuelves a casa hecho un léon. Moderno, liberado, rejuvenecido, bronceado... Pero resulta que no sólo vuelves a tu casa. También vas a la casa del espabilado propietario de la cámara de vídeo, que estaba detrás de las dunas con ese portento de cámara de vídeo que cabe en un bolsillo. Y, si el tipo tiene inquietudes informáticas, igual hasta selecciona tus mejores momentos del día y los cuelga en cualquier rincón del voyeur de una triple uve doble, para que medio mundo se divierta con tu liberación textil. Y mañana te llama tu novia y te dice que la llamó su primo de Segovia y que estabas muy guapo haciendo nudismo en la playa de Barra y que te queda precioso el lunar ese de la nalga. Así que cuidado con el nudismo, que la aldea global no perdona.