ALEGRÍA DE VIVIR

La Voz

OPINIÓN

EL PERSONAJE - LOUIS ARMSTRONG - / David Saavedra

04 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Aparentemente hoy no se cumplen cien años del nacimiento de Louis Armstrong. Según los datos más cercanos a la oficialidad, Satchmo veía la luz hace 98 años y once meses, pero los caprichos del calendario no pasan de ser una frívola coartada para recordar a uno de los grandes mitos del jazz. Nieto de esclavos afroamericanos, el hombre de sonrisa interminable y de gran boca de maleta vivió su infancia en las malas calles de Storyville en Nueva Orleans, antes de que su revolucionaria técnica con la trompeta le hiciese ascender al estrellato. La leyenda de Louis Armstrong es de esas que alimentan el sueño americano en su vertiente más meritrocrática y falsamente tomado como un artista complaciente e inofensivo de las que siembran el odio entre los activistas más viscerales de la negritud. En algún lugar todavía dice aquellas palabras mágicas...: «Y canto para mí mismo que este es un mundo maravilloso». Revolucionario, imperecedero y , sobre todo, depositario con derecho propio de eso a lo que algunos llaman alegría de vivir.