AGUANTAR ES VENCER O RENOVAR ES VIVIR

La Voz

OPINIÓN

VENTURA PÉREZ MARIÑO, abogado y doctor en Derecho

20 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

En el congreso del Partido Socialista de los Catalanes (PSC) que se celebró el fin de semana pasado se debatió la limitación de los mandatos de los cargos públicos y orgánicos, que finalmente se estableció en tres. En la deliberación Narcís Serra oponía a la limitación la dificultad de resolver la situación de los afiliados que no tienen «alternativas profesionales». La renovación de los cargos públicos, los políticos profesionales, son cuestiones cíclicas, que afloran cuando un partido pierde el poder o cuando hay que confeccionar listas electorales. Recuerdo aquél que exponía a la asamblea sus méritos para continuar con el convincente argumento de que se jugaba el pan de sus hijos. Al descrédito de la política y los políticos ha ayudado mucho la sensación de que se aferran al cargo, de que en definitiva el cargo es más importante que la función. De ahí que la sociedad reciba con simpatía noticias de abandono voluntario del poder, dimisiones, o limitación en la renovación de mandatos. Algo de eso debieron comprender en el PSC o antes Aznar que ha anunciado en dos el número de periodos como presidente del Gobierno. El limitar los mandatos implica cercenar el derecho democrático de elección activa y pasiva, pero desde tiempos lejanos la limitación ha sido aceptada como un plus democrático y no como carencia. De hecho, este principio cuajó en la mayoría de los sistemas presidencialistas. (Con desagrado de Ménem, Fujimori...) Es posible que en algún caso la imposibilidad de renovación en cargos públicos implique una pérdida, pero lo habitual es que la mayoría de los políticos aspiren a perpetuarse en el poder, como forma de vida, y dedican una parte importante de sus afanes a conseguirlo. La experiencia es un valor pero no sólo la que se adquiere en los cargos. La política necesita regeneración, caras nuevas, ideas, transparencia y flexibilidad. Lord Acton decía que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Perpetuarse en el poder supone caminar hacia el poder absoluto. Para algunos _Camilo José Cela_ aguantar es vencer, para otros renovarse es vivir.