EL DEBATE Los guiños que ha dirigido Arzalluz a González dejan entrever el interés del PNV por reeditar el pacto con el Partido Socialista de Euskadi, después de que EH le dejara en minoría en la Cámara vasca. ¿Sería beneficioso para la definitiva pacificación del País Vasco una alianza entre los nacionalistas moderados y los socialistas?
28 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.LO URGENTE ES HABLAR
Durante casi veinte años, el PSOE vasco y el PNV, con su entendimiento y con su coalición de gobierno, garantizaron una larga etapa de paz política y de buen funcionamiento institucional. Luego sucedieron muchas cosas, ese entendimiento se rompió y ya todo han sido dramas políticos y crispación. PSE y PNV están condenados a entenderse. Continúan siendo los dos partidos axiales de la política vasca. Deben dejarse de manidas palabrerías y de tantas condiciones y suspicacias y entrar sin miedo en el corazón del problema. Al PNV le toca recoger la invitación de Redondo. Lo urgente es romper el maleficio y ponerse a hablar.
FORZADA VOLUNTAD DE REDONDO
Si Redondo Terreros estuviera en plenas facultades para hacer lo que piensa y quiere no andaría en la rumorología de si cambia o no la actitud del socialismo vasco hacia el PNV. A Redondo ya una vez le dieron calabazas en el Palacio de Ajuria Enea porque Ibarretxe estaba decidido a intentar una imposible cohabitación con los batasunos, y probablemente está temiendo ahora una nueva encerrona de sus socios frustrados de entonces. Pero se ve incapaz a resistir las presiones de los suyos. Jesús Eguiguren, Odón Elorza, hasta Txiki Benegas le están doblando la voluntad para que ceda, tal vez a cambio de ser vicelendakari, o ni eso siquiera.