Adiós a José Filgueiras, el hostelero «funky» con un corazón de oro

El baterista, propietario de A Pataca, falleció esta semana


Sería 1998 cuando lo conocí. Acababa de abrir, junto a su inseparable Chelo, A Nova Pataca, una taberna en el centro de A Coruña que llegó a ser uno de los locales más divertidos e interesantes de la ciudad durante diez años. Las cervezas y la deliciosa tortilla de Encarna eran solo el aperitivo para el menú principal: música, charla y fiesta. Un poco de arte que José administraba desde ambos lados de la barra al mismo tiempo. Quizás porque era baterista además de hostelero, sabía cómo llevar las veladas al punto en el que ocurren cosas inolvidables.

Una decisión absurda de urbanismo obligó a esta pareja de luchadores incansables a empezar de nuevo en el 2008. Y así, en el mundo al revés, A Pataca, el nuevo restaurante en la rampa de Matadero con deliciosas vistas al mar, fue el sucesor de A Nova Pataca, la antigua taberna. Otra vez se ganaron allí a una clientela fiel que encontró detrás de su carta la misma receta infalible: la encantadora sonrisa de Chelo y el corazón de oro de José Filgueiras.

Su pulso funky late para siempre en el recuerdo de quienes lo conocimos y quisimos. Hasta pronto amigo.

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