A 120 km/h, cada segundo de distracción supone recorrer 33 metros a ciegas, sin ningún control. Encender un cigarrillo, buscar una emisora de radio, enviar un wasap o llamar por teléfono es lo último que hicieron tres de cada diez conductores antes de estrellarse en la carretera.
03 ene 2017 . Actualizado a las 19:17 h.Comer, beber, encender un cigarrillo, hablar con los pasajeros, buscar una emisora de radio, manipular el navegador, utilizar el teléfono móvil... Son acciones cotidianas, simples y poco peligrosas, salvo para los conductores. Cuando uno está al volante, esas acciones pueden provocar una salida de vía o un choque. Tres de cada diez accidentes están provocados por alguna de esas situaciones. El conductor pierde la atención de la carretera solo unos segundos, suficientes para que el coche avance decenas de kilómetros a ciegas.
Pasando páginas en la N-VI
Por extraño que parezca hay gente que lee libros mientras conduce. Ocurrió y en la N-VI y fue grabado por la potente cámara del helicóptero Pegasus que la DGT tiene en Galicia. Un conductor llevaba una mano en el volante y la otra pasando las páginas.
Ojo a los trayectos cortos
Los expertos siempre advierten de la peligrosidad de los trayectos cortos, como los que se harán en estas navidades. Son traslados de pocos kilómetros y por tramos conocidos en los que el conductor puede confiarse y dejar de prestar atención a la carretera.
¡Mira que trastazo!
Hay quien dice que los accidentes tienen imán para provocar otros. A veces parece que es cierto. Son demasiados los golpes por la curiosidad de los conductores que pierden la atención a su coche por mirar el trastazo que se ha dado otro automovilista.
Del wasap a la cuneta
Enviar un wasap mientras se maneja el volante de un vehículo es una de las acciones de mayor riesgo. El tiempo que se aparta la vista de la carretera para escribir ya no se puede recuperar nunca. Ese wasap puede ser el más caro del mundo.
A 120 km/h, un campo de fútbol
Muchas veces el conductor se ve capaz de dominar el coche en cualquier situación. Quizá este dato haga reflexionar a más de uno: para detener un coche a 120 km/h se necesitan más de 100 metros, una distancia similar a la de un campo de fútbol de portería a portería. En cada segundo de distracción a 120 km/h, el coche recorre 33 metros sin control, sin dominio, sin conductor. En ese segundo es el azar el que conduce.
El truco de contar 1101, 1102...
Guardar la distancia de seguridad es clave para reaccionar ante un frenazo brusco del coche que va delante. Los expertos recomiendan un truco: fijarse en un punto concreto de la carretera, una señal, un árbol o una casa. Cuando el coche que nos precede pasa por allí contamos 1101, 1102... Si llegamos a ese punto antes de terminar la cuenta, mal asunto. Es porque vamos demasiado pegados al coche de delante, o porque ya nos la hemos pegado.