«Top Gear», el famoso programa de motor de la BBC, va camino de convertirse en una serie de enredo. Y no porque los directivos de la cadena pública británica hayan decidido contratar como copresentador a Matt Le Blanc (Joey en «Friends») sino porque cada semana hay un nuevo capítulo de polémica
19 feb 2016 . Actualizado a las 17:06 h.La BBC acaba de anunciar el reparto de la nueva etapa de Top Gear, con el famoso periodista Chris Evans a la cabeza y un rostro mundialmente conocido, el del actor estadounidense Matt Le Blanc, famoso por su papel de Joey Tribianni en la mítica serie Friends. Ambos habían participado en más de una ocasión como invitados en el programa, y Le Blanc mantenía buenos contactos con la BBC puesto que rodó con esta cadena una serie cómica, Episodes, en la que se interpretaba a sí mismo pero su contratación ha sido toda una sorpresa. Y lógicamente estos días en Inglaterra todo el mundo mira de reojo, de cuando en vez, al Twitter de Jeremy Clarkson, el antiguo presentador del programa, para ver si suelta alguna de sus clásicas perlas en relación a las últimas novedades, pero nada de nada: Clarkson se limita a colgar sus típicas bromas de mejor o pero gusto, a seguir publicitando sus próximos proyectos y a guardar un ¿inteligente? silencio que evita echar leña al fuego de la gran polémica que protagonizó hace unos meses, cuando fue expulsado del programa tras golpear a un ayudante durante una grabación.
El fichaje de Evans y Le Blanc, a quienes se sumará la piloto alemana Sabine Schmitz responde a un claro objetivo de la BCC dar un cambio de rumbo a Top Gear, que en los últimos años se había convertido en un circo al servicio de las payasadas de Jeremy Clarkson, secundadas por sus colaboradores James May y Richard Hammond. Las denuncias de distintas embajadas, incluida la de España en Londres tras una crítica furibunda a la marca Seat, e incluso de Gobiernos (como el argentino, después de que estos tres se pasearan por las Malvinas con un coche cuya matrícula hacía alusión a la guerra del 82 con Gran Bretaña) se acumulaban en los despachos de los directivos de la cadena británica. Solo la audiencia del programa (350 millones de personas en todo el mundo) y los ingresos que generaba, alrededor de 50 millones de libras al año, mantenían a Clarkson en su sillón, pese a las constantes llamadas al orden. Pero todo reventó el pasado mes de marzo cuando el gigantón de Yorkshire, fumador empedernido, gran amante del whisky, socio del Chelsea y fan confeso de Mourinho, decidió emprenderla a golpes con un técnico de rodaje porque este no le había conseguido un chuletón caliente para cenar.
A día de hoy, las aguas parecen haber vuelto a su cauce: mientras Clarkson y cía ultiman su nuevo programa de coches para Amazon, la BBC hace otro tanto con la versión 2.0 de TopGear. No sin que unos y otros se hayan lanzado puyas públicas (pocos días antes de que se supiese la nueva tripulación de Tope Gear, Evans entrevistó en la radio a Clarkson, lo que a posteriori provocó en este un gran enfado) y que algunas anécdotas (como la de Chris Evans echando los hígados al lado de un deportivo después de conducirlo a toda velocidad por un circuito) estuviesen en boca de los defensores acérrimos de Jeremy Clarkson.
Y mientras tanto, Matt LeBlanc, encantado con su nuevo reto. Clarkson va a ganar 13 millones de euros al año en Amazon, así que las cifras de su contrato tampoco deben ser mancas (se habla de medio millón de libras por programa). Lo primero que dijo Joey nada más hacerse pública su contratación es que siempre ha sido un fan de los coches y que para el era «todo un honor» formar parte de este equipo. Lo cierto es que para la BBC el tirón de este actor, que cuenta con un Globo de Oro por su papel en Friends, puede ser el trampolín definitivo para impulsar la audiencia de Top Gear en Estados Unidos.