El déficit de trabajadores se dispara en Italia

Valentina Saini

MERCADOS

DANIEL DAL ZENNARO | EFE

La galopante crisis demográfica hace que cada vez haya más mayores de 65 años que jóvenes en edad laboral, lo que abre la puerta a otra estrategia con los inmigrantes

26 nov 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

 Italia necesita más de 300.000 trabajadores que las empresas no consiguen encontrar, lo que, según un reciente estudio, tiene un impacto de 28.000 millones de euros en el PIB. El empresario Leopoldo Destro, presidente de Confindustria Veneto Est (la sección más importante en el nordeste de Italia de la principal organización representativa de las empresas manufactureras y de servicios), se lamenta: «Encontrar personas para contratar es realmente difícil en estos momentos, tanto en términos de cantidad, como de calidad. Es un tema central hoy, y lo será cada vez más».

La demografía es uno de los factores causantes de esta situación. «Italia está entre los países con mayor longevidad de Europa, pero también entre los que tienen desde hace más tiempo una media de hijos por mujer inferior a 1,5, y por tanto muy por debajo del nivel que garantiza el equilibrio entre generaciones», explica Alessandro Rosina, profesor de demografía en la Universidad Católica de Milán. «Por lo tanto, Italia es también el país europeo donde la población anciana y la joven van en dirección opuesta con más intensidad: los ancianos aumentan, los jóvenes disminuyen». El nivel relativamente bajo de los sueldos tampoco ayuda. Un ejemplo es el sector vitivinícola, donde las empresas tienen dificultades para encontrar mano de obra para la vendimia, aunque es bien sabido que hay jóvenes italianos que se van a recoger uvas a Francia, donde les pagan un poco más. En el 2021, el salario medio bruto anual en paridad de poder adquisitivo en Italia era un 12 % inferior a la media de la UE y un 23% inferior a la de Alemania. Así que no es sorprendente que muchos talentos emigren al extranjero. Paseando un fin de semana por las calles de cualquier ciudad italiana, ya se ven muchos más ancianos que niños; la media de edad es de las más altas del mundo (47 años). Y no es más que el principio. ¿Qué ocurrirá dentro de unas décadas, cuando la población sea aún más envejecida (y menos numerosa) que hoy? Según Rosina, sin un cambio en la dinámica actual, «Italia es el país europeo que corre más riesgo de encontrarse a mediados de siglo con una proporción uno a uno entre trabajadores y pensionistas, como indican las previsiones de la OCDE. Esto nos condenaría a un bajo crecimiento económico y pondría irremediablemente en crisis el sistema social, sobre todo en un país con una elevada deuda pública como Italia».

Pero incluso si las tasas de natalidad empezaran a aumentar, el problema de la escasez de mano de obra solo se resolvería, en un escenario optimista, en un par de décadas. Las empresas necesitan urgentemente contratar a inmigrantes, pero los gobiernos de los últimos años (sobre todo los de centroderecha) han hecho muy difícil para un africano o un asiático poder ir legalmente a Italia para trabajar. La única excepción es el personal médico: gracias a una ley hecha a medida se pueden contratar médicos de Cuba e Irán, enfermeras del norte de África y Sudamérica. Destro opina que «deberíamos hacer como Alemania, que en la última década ha traído a unos 10 millones de inmigrantes gracias a acuerdos con determinados países, como Turquía, Siria e India».

La falta de trabajadores que sufren las empresas resulta paradójica si se tiene en cuenta que en el país transalpino hay casi 2 millones de «ninis», es decir, jóvenes que no trabajan ni estudian. Incorporarlos al mercado laboral supondría dar a las empresas toda la mano de obra que buscan. Pero como señalan los expertos desde hace tiempo, en muchos casos se trata de personas con dificultades familiares, psicológicas o de otro tipo, y para que trabajaran necesitarían, además de una formación adecuada y un mejor apoyo, incentivos a modo de sueldo.