¿Sabe realmente lo que está comiendo?

María Viñas Sanmartín
María Viñas REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

M.MORALEJO

La plataforma viguesa Midíadía captura los datos básicos de los envases y los estructura, segmenta y analiza, generando una información cualitativa valiosísima que luego comercializa a clientes del ecosistema del gran consumo. Supone una gran base de datos de más de 80.000 artículos

04 mar 2019 . Actualizado a las 12:05 h.

Que unos yogures con sabor a trufa contienen un 57 % de carbohidratos, un 33 % de grasas y un 10 % de proteínas. Que zamparse dos al día supone una ingesta total de 157 kilocalorías. Que incluyen leche y sus derivados, entre ellos, por supuesto, la lactosa, pero también soja y caramelo, cacao y almidón de maíz. Y que el postre debe conservarse en la nevera, nunca a temperatura ambiente. Que los productos zero suelen contener el mismo valor de azúcar, pero no refinado, o que el fiambre de pavo solo tiene de ave de corral un 55 %; el resto es agua, fécula de patata, leche en polvo, proteína de soja y azúcar. Toda esta información y más, de cientos de miles de productos distintos, de cientos de categorías y de miles de marcas diferentes -tamaños, advertencias, especificaciones; en definitiva, una cantidad de datos ingentes con cada vez más relevancia para el consumidor- estaba, hasta hace nada, desordenada y desestructurada, a veces incluso disimulada, desglosada con poco xeito en etiquetas y desgranada en algún que otro catálogo. Observando detenidamente en un supermercado, tres vigueses reconocieron ese caos. Y decidieron poner orden.

La historia de Midíadía se remonta al año 2013, pero por entonces el planteamiento era otro. «La idea inicial era la de poner en marcha un modelo de red social sobre los productos de estos autoservicios -explica Antonio Díaz Otero, uno de sus tres fundadores y el único de que permanece hoy al cien por cien en la empresa-. El objetivo era generar comentarios sobre los productos en nuestra web para, posteriormente, comercializar ese feedback con las empresas del sector». Pero el proyecto no consiguió la tracción suficiente, no al menos la esperada, y el modelo pivotó hacia otro negocio completamente diferente. Mantuvo, sin embargo, su naturaleza original, la de extraer datos para su venta.

En el 2015 entró en juego el factor del orden, la sistematización de una información muy abundante y anárquica: «Primero, nos dimos cuenta de que habíamos generado una gran base de datos que podía ser interesante para fabricantes y retailers de alimentación y gran consumo, y luego fuimos conscientes de que el hecho de que el consumidor quisiera saber más acerca de lo que compraba a diario se había convertido en una tendencia a nivel nacional e internacional -apunta Díaz-. El cliente quiere saber si lo que está llevándose a casa encaja con sus intereses, con su forma de vida y con sus anhelos». Lo vieron claro: nuevos parámetros como la salud, la transparencia, la nutrición, la seguridad o la experiencia de compra tienen un peso cada vez más creciente en las decisiones de los consumidores, conviviendo ya con los tradicionales factores de precio, sabor o conveniencia.

La startup de Vigo desarrolló entonces una plataforma tecnológica que integra los datos que los fabricantes declaran en los envases y en las etiquetas (los captura de fuentes online, de información que le facilitan sus propios clientes o directamente de puntos de venta), los digitaliza, los segmenta y, teniendo en cuenta la legislación europea sobre etiquetado y las recomendaciones de la OMS, los interpreta. Y toda esa información, analizada y descifrada, puesta en contexto también, la pone a disposición de quien la quiera (o la necesite) de maneras diferentes, a través de distintas herramientas.

Así, cualquier empresa interesada puede acceder a este tipo de datos -no solo de alimentación, también de limpieza, perfumería, cosmética o mascotas- para, entre otras cosas, enriquecer sus propios canales online con información extra, analizar a las marcas de su competencia, externalizar la gestión de sus catálogos o cumplir con la ley en cuanto a la información que se muestra al consumidor previamente a la compra.