Una burbuja a la española

El sector inmobiliario turco atraviesa una crisis sin precedentes. Varias de las constructoras más importantes se han declarado en quiebra, con una deuda de 220.000 millones de euros


Estambul / La Voz

Lejos del Estambul histórico, donde los turistas se maravillan con los palacios otomanos y las construcciones de madera típica de la época, existe otro Estambul en el que los rascacielos se siguen unos a otros. El bum de la construcción llegó a Turquía con el progreso y está fuera de control. Para un español seguramente sea fácil predecir qué viene después. Edificios nuevos en cada esquina, cada cual más llamativo, cada cual más alto, y la mayoría vacíos. Muchos de ellos sin rematar por la quiebra de las constructoras responsables del proyecto. En algunos casos, también les resultará conocido, las familias firmaron dejar sus viejos edificios a cambio de un apartamento moderno en la nueva construcción. Pero esta nunca se materializó y los vecinos se han quedado sin nada. Sin dinero y sin casa. Algunos acampan en lo que otrora fuera su hogar, en señal de protesta.

Pero este no es un mal solo de Estambul. En Turquía, varios proyectos han sido cancelados o se encuentran pausados debido a los problemas financieros de las constructoras, que apenas pueden pagar su deuda en moneda extranjera. Entre otras, Hedef Yapi, la empresa responsable de la nueva megamezquita en el lado asiático de la capital, encargada personalmente por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y que según medios locales tendría un coste de más de 100 millones de dólares.

A finales de octubre, la firma, que también estaba trabajando en la construcción de un centro comercial, un hotel Hilton en el sur del país y las mejoras de una universidad, se declaró en bancarrota. La solvencia de Emay Inssat, otra firma líder en el sector, también está en la cuerda floja. Hace escasamente dos semanas, la prensa local aseguraba que la compañía, responsable de varios proyectos municipales en Estambul, había obtenido protección frente a sus acreedores por orden del juzgado municipal. Otras han puesto en venta sus activos, entre los que se incluyen hoteles de lujo, para intentar salvar el negocio de los huevos de oro.

Enorme deuda

A pesar de la ligera recuperación del valor de la lira turca, las constructoras locales tienen cada vez más difícil hacer frente a las enormes deudas contraídas para iniciar nuevos proyectos. Según datos oficiales del banco central, la deuda de este grupo de sociedades ascendería a más de 220.000 millones de dólares. Si esto no fuera suficiente, según el Instituto de Estadística Turco, el coste de los materiales de construcción se disparó un 50 % en el mes de septiembre, lo que supuso un incremento de los costes globales de construcción de casi el 40 %.

El progreso del país, cuyo barco insignia es la construcción de nuevas infraestructuras y los megaproyectos, es la firma de Erdogan. Un nuevo aeropuerto que aspira a ser el más grande del mundo, un tercer puente sobre el Bósforo, túneles que cruzan el canal... Otro ejemplo, desde el 2003, el número de centros comerciales en el país pasó de 50 a 400. El sector de la construcción emplea a más de dos millones de personas en Turquía, y es uno de sus principales motores junto con el sector automovilístico. En el 2017, representó casi un 16 % del PIB.

La gran inestabilidad económica del país se ha hecho evidente en los últimos meses, y varios expertos aseguran que la burbuja del sector de la construcción será finalmente el detonante. Por ahora, Ankara ha conseguido estabilizar la lira y mantiene una calma aparente de cara a las elecciones locales de marzo del 2019, pero muchos auguran que no podrá sostenerse mucho más allá. La subida de los tipos de interés ya ha supuesto una caída de las ventas inmobiliarias de casi del 3 % en los primeros meses del año. Las similitudes con lo ocurrido en España en el 2008 son demasiado evidentes para quien esté familiarizado con la situación.

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