«Es un orgullo llevar el sello lucense, y gallego, por el mundo»

Los reyes gallegos del café Dos hermanos de un pequeño pueblo de Galicia aprendieron el arte de tostar café en la desaparecida Guinea Española. De vuelta, crearon el que hoy es un gigante de la distrubución de café

Redacción / La Voz

Un país tan lejano, exótico y sugestivo como puede resultar Guinea Ecuatorial fue el germen de la tostadora de café que pusieron en marcha los hermanos Ramón y Manuel Alonso hace unos 40 años. Ambos regresaban por aquel entonces de la emigración en la excolonia española. En el país centroafricano les tocó trabajar en plantaciones de cacao y café. Una experiencia que les permitió conocer unas técnicas que importaron a Galicia.

Originarios de una pequeña localidad ourensana, se instalaron en la capital lucense. «Compraron un pequeño tostadero que se llamaba Las Candelas. Mi padre, Ramón, y mi tío eran los comerciales. Mi madre y mi tía ayudaban a envasar el producto por las tardes», recuerda Enrique Alonso, el gerente actual. Junto a sus primos, Ramón y Manuel, los tres pilotan la empresa que heredaron de sus progenitores, que todavía se siguen pasando por la central ubicada en el polígono de O Ceao para comprobar cómo marcha el negocio. Desde el 2011 son la primera marca de café para hostelería en España.

«Empezaron con un mercado muy local, limitado a la ciudad de Lugo. A finales de los 70 vino la expansión al resto de la provincia y de Galicia. Diez años después, en 1987, a Portugal. A principios de los noventa entramos en Castilla y León y empezamos la expansión nacional, que se consolidó en el 2000. Nuestro plan estratégico actual, hasta el 2020, pasa por aumentar la cifra de negocio un 40 % e internacionalizar nuestro modelo. Actualmente estamos presentes en cinco países. En el 2015 abrimos filiales de distribución en Estados Unidos y Andorra y el año pasado en Francia y Holanda. Tenemos una delegación en Oporto y nuestras ventas allí llevan tres años creciendo a doble dígito», resume Alonso.

No tienen problema en desvelar los datos de facturación del 2017: «Cerramos con más de 61 millones de euros. Un 8 % más que en el 2016. Además, tenemos unos 300 empleados».

Ser tres primos al frente de la gestión no es, considera, un bache: «Poco a poco empezamos a compartir funciones con nuestros padres y no hubo un salto de generación como tal. Fue progresivo. Ahora hay que mantener el equilibrio entre la familia, la propiedad y la gestión». El objetivo, añade, es seguir en esta línea: «Sostener la empresa en manos de la familia y hacerla cada vez más grande». Están presentes en el canal de la alimentación y tienen tienda online.

Arraigados a la ciudad en la que nacieron y nació Cafés Candelas, presumen de patrocinar equipos como el Breogán, otro de básquet femenino y uno de rali. También de colaborar con iniciativas culturales o sociales como el Banco de Alimentos. «Es un orgullo llevar el sello lucense, y gallego, por el mundo. Es un reclamo de calidad», cree Enrique Alonso, que defiende: «Hay grandes empresas gallegas que no son conocidas o valoradas entre nuestros paisanos como lo son otras de fuera y es una pena».

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