Una puerta llamada Miami

La urbe del estado de Florida se ha convertido en la ciudad estadounidense con mayor actividad de «startups»; las bajadas de impuestos y ayudas públicas explican el fenómeno

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Nueva York / La Voz

Si hay algo que sabe Miami, es encantar a todo aquel que la visita. Sus virtudes no son pocas: idílicas playas de arena blanca, aguas cristalinas, una vibrante comunidad multicultural que posibilita una enorme variedad gastronómica y artística... En resumen, un evidente atractivo turístico que hace de esta ciudad uno de los destinos más deseados para el turismo nacional e internacional. Sin embargo, sus bondades no solo se limitan al sector de los viajes porque ahora, Miami se presenta como una de las ciudades con más potencial emprendedor de EE.UU.

Medios especializados se refieren a ella como «el laboratorio del emprendimiento», a raíz de que el índice Kaufman 2017 la haya situado como la ciudad estadounidense con más actividad de startups en el último año dentro de las 40 mayores áreas metropolitanas del país.

¿Por qué? ¿Qué tiene Miami que no tenga por ejemplo, Nueva York? ¿Qué la hace tan atractiva para el empresariado? Uno de los motivos principales que ha contribuido a este crecimiento es la colaboración público-privada: «Es imposible que un empresario pueda prosperar si no tiene apoyo de la Administración pública», confiesa Antonio Magraner a La Voz de Galicia. Él es el presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) en Miami y conoce como pocos, cómo durante siete años seguidos el consistorio de la ciudad ha interiorizado la fórmula perfecta: «Si crece el empresario, crecerá la ciudad». Las bajadas de impuestos año tras año, así como la puesta en marcha de incentivos para este sector, han sido fundamentales para que Miami se posicione hoy como una de las más prósperas del país.

Buena parte de ese ADN emprendedor es latinoamericano. Según el último censo, más de la mitad de los residentes en Miami son inmigrantes nacidos en algún país de Latinoamérica. «El empresario latinoamericano se encuentra con la seguridad del sistema jurídico estadounidense, pero con un ambiente latino que hace que se encuentre mucho más cómodo para emprender», dice Magraner de la urbe que ya se conoce como «la puerta de las Américas». Él los conoce bien. Siempre a caballo entre España y Miami, Magraner define al emprendedor latino «como enérgico, inconformista en el buen sentido de la palabra y sin miedo a arriesgar. Tienen una capacidad de adaptación al entorno muy fuerte y una buena psicología para empatizar y otorgar un trato más humano al negocio». Para llevar a cabo el desembarco, la actividad de AJE es fundamental ya que desde sus oficinas se encargan de favorecer el crecimiento del tejido empresarial. «Les ayudamos en la tarea de networking, asesoría legal...», puntualiza su presidente.

Perfil español

En este sentido, AJE no solo se enfoca en el emprendedor latinoamericano. El español también tiene su lugar, aunque en este caso hay mucha más variedad de perfiles. Los hay desde los que llegan a Miami arriesgando todo para poder «hacer las Américas», hasta los que llegan con un negocio consolidado y lo que quieren es abrir nuevos mercados. «En el caso de España, tienen un peso importante las empresas relacionadas con el mundo de la hostelería y restauración», revela Magraner.

Además, a lo largo de los últimos años esta ciudad se ha prestado como escenario para algunas de las convenciones empresariales más importantes del país. Esta semana precisamente, Miami Beach acogió la cuarta edición de la conferencia anual eMerge Américas, donde tratan de conectar empresas innovadoras con emprendedores, inversores y organismos oficiales de EE.UU., Canadá, América Latina y Europa.

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