La NBA salta la banca

Los dueños de las franquicias y los deportistas firman un convenio que ampliará los ingresos de los jugadores en 1.500 millones al año


Redacción / La Voz

Entre las franquicias, la propia organización y los jugadores, el fenómeno NBA suma 840 millones de seguidores en Twitter. Los vídeos de partidos subidos a Youtube sumaron el año pasado 4,3 billones de reproducciones. La liga profesional de básket estadounidense es el espectáculo deportivo más rentable del planeta, y tanto los propietarios de los equipos como los jugadores se han batido el cobre a lo largo de los últimos meses para llevarse una parte más jugosa del pastel. La amenaza de suspensión de la liga (lockout) planeó sobre las negociaciones, pero quedó desterrada definitivamente hace unos días, cuando ambas partes sellaron un acuerdo que hará aún más obscenamente ricos a un buen puñado de jugadores.

La clave de todo este asunto es el nuevo contrato televisivo que la NBA firmó en el 2015 con Disney (ESPN y ABC) y Turner (TNT). Aquel acuerdo casi triplicaba los ingresos que la liga percibía. En total, 24.000 millones de dólares desde el 2016 al 2025. La batalla, pues, estaba servida.

Después de muchos tiras y aflojas, los dueños de las franquicias y el sindicato de jugadores sellaron un nuevo convenio colectivo que, entre otras muchas cosas, elevará los ingresos de los deportistas en 1.500 millones de dólares al año. Las estrellas de la NBA recibirán un porcentaje de los derechos de emisión, entradas, patrocinadores, pero también de los ingresos por el párking y la venta de bebidas en los pabellones.

La consecuencia inmediata de esta lluvia de millones será un repunte sustancial del salario medio, que se calcula que llegará a los 8,8 millones de dólares la próxima temporada, para situarse en los 10 millones en la 2020-2021. Esto es, un jugador de nivel medio cobrará en la NBA como los mejor pagados de la Liga de Fútbol Profesional.

El salario mínimo da en realidad la medida de las diferencias salariales que la NBA establecerá respecto de sus competidoras en otras disciplinas. Mientras en la LFP, el sueldo suelo es de 155.000 euros, en la liga estadounidense oscila entre los 562.000 y los 1,6 millones de euros, en función de las temporadas que el jugador haya permanecido en la competición.

En cualquier caso, serán las estrellas las que marquen la diferencia. En el nuevo convenio, el tope salarial (lo máximo que pueden gastar las franquicias cada año en pagar a sus jugadores) se elevará de 70 a 94 millones de dólares a corto plazo, por lo que las cifras que se barajan para los contratos del próximo verano resultan prohibitivas. Jugadores como Stephen Curry, Russel Westbrock o Paul George podrían rondar los 200 millones por cinco años, acercándose a la barrera de los 40 millones por ejercicio, patrocinadores al margen obviamente. Trasladado al mundo del fútbol, cantidades que solo se barajan para Messi o Cristiano Ronaldo, aunque la irrupción de la superliga china ha calentado el cartel de algunos peloteros.

En este escenario, las quinielas alrededor de la próxima lista Forbes sobre los deportistas mejor pagados del planeta han arrancado. Se admiten apuestas...

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