«Startup», cuando el riesgo es un activo

Desde los productos del campo a los videojuegos pasando por un clásico, las aplicaciones móviles. Los gallegos se suben al tren de las aventuras tecnológicas. El único billete exigido es una buena idea


Redacción / La Voz

¿Qué es una startup? Una rápida búsqueda en Internet nos deja conceptos como emprendimientro, innovación, cambio o tecnología. Hay tantas definiciones como definidores. Tomamos los elementos comunes para esbozar un retrato robot: una empresa de nueva creación y una alta capacidad de crecimiento, para lo cual necesita financiación. Es, en definitiva, un cajón de sastre. «No tenemos estadísticas porque no existe una definición clara», aclaran desde la Consellería de Economía e Industria. Startup Explore, una comunidad de inversión online, tiene su propio registro: 3.219 startups en España, 99 en Galicia, lo que representa aproximadamente el 3 %.

La mayoría pertenecen al sector del comercio electrónico, aplicaciones móviles o software. Tienen entre 3 y 10 empleados y una gran necesidad de inversión. ¿Pública o privada? Otra cuestión polémica. «Una startup es aquella que ha conseguido inversores privados, habitualmente business angels o fondos de capital riesgo», dice Javier Megías, CEO de Startup Explore. Sin embargo, en nuestra comunidad, la financiación es pública al 95 % a través de fondos como los de Gain, XesGalicia, el Igape o Unirisco.

La inversión privada es mínima porque este universo todavía no ha conseguido atraer a las grandes fortunas gallegas. Con este obstáculo lidian cada día en Zarpamos, que fue la primera aceleradora de empresas en Galicia 100 % privada. «Nuestra comunidad está a la cola de España en startups, ni mucho menos en la élite en cuanto a resultados», asegura su CEO, Manuel García. En la raíz de esta posición de colistas, una característica muy autóctona: el minifundismo. «No existe un ecosistema gallego, lo impiden los intereses particulares. En Galicia existen tres aeropuertos, tres puertos exteriores, tres universidades...¿por qué iba a ser diferente con el mundo startup?», se pregunta Manuel. Este rasgo tan gallego convive, según Megías, con otro de sabor italiano cuando salimos de nuestras fronteras. «A los emprendedores de aquí los llamo cariñosamente la mafia gallega porque no importa en qué parte del mundo estén. Se conocen y se apoyan».

El ciclo de vida de estas empresas de nueva creación es corto.En Zarpamos, de las 15 empresas impulsadas desde el año 2013 se han consolidado tres. El 98 % mueren al poco tiempo de nacer. Pero cuando se afianzan su potencial es imparable. Los gigantes Google, Twitter o Facebook comenzaron como startups. Quizá el entorno sea adverso en Galicia, pero hay semillas muy prometedoras.

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