Las pizzas solidarias de Los Perejiles

Un grupo de jóvenes con síndrome de Down crea una empresa de comida para fiestas y se convierte en fenómeno mediático. El nieto de una gallega es el motor de esta iniciativa


 Mateo, Mauricio, Leandro y Franco crearon Los Perejiles buscando ensanchar la ajustada puerta del mercado laboral que tienen ante sí las personas con síndrome de Down en Argentina. Querían cumplir sus sueños. Los cuatro rondan los veinte años y desde el mes de julio se han puesto «manos en la masa» para servir sus pizzas y empanadas en más de 40 eventos. Los primeros fueron del círculo familiar pero rápidamente saltaron las fronteras de los conocidos gracias a la repercusión que lograron en Facebook y en medios de comunicación de todo el mundo. En los últimos días, han sumado a unos quince amigos más al equipo para poder cumplir con los pedidos. Su próximo desafío está en Miramar, a unos 500 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, donde servirán un cátering para 100 personas con menú para celíacos.

Mateo es maestro pastelero y Leandro hizo cursos de panadería en el Sindicato de Pasteleros, mientras que Mauricio y Franco querían ser camareros. Juntos diseñaron la empresa y, desde el inicio, tenían claro que los ingresos se repartirían en tres partes: sueldos, inversión para el negocio y actividades solidarias. A finales de agosto, dos meses después de empezar, Los Perejiles sirvieron unas cien pizzas a personas sin hogar en la Plaza de Mayo, en el marco de la campaña invernal «Frío cero» que organiza la organización Red Solidaria. «Sabemos que hay gente que realmente lo está pasando mal y a ellos queremos devolverles un poquito de lo que recibimos. Lo hacemos totalmente gratis, a partir de la recaudación que vamos teniendo», explica Leandro López, monitor de los jóvenes en las actividades de la Fundación Sumando y socio del emprendimiento gastronómico.

En los encuentros de Sumando, López proyecta el futuro con los jóvenes con el objetivo puesto en la autonomía para las actividades de la vida cotidiana como moverse en autobús, salir de vacaciones con amigos, vivir solos o tener pareja. En ese marco nació el proyecto para generar empleo, conseguir un medio de vida y «mostrar lo que hacen». Así que el alquiler de una vivienda donde establecer la empresa y compartir el tiempo de los fines de semana, cuando se concentra la mayor cantidad del trabajo de Los Perejiles, se presenta como el segundo objetivo de esta iniciativa. Un poco más allá, en el medio plazo, tienen previsto ampliar la oferta con un punto de venta en la vía pública sumándose a la moda de los food truck.

«El éxito radica en ser un proyecto totalmente genuino y tiene un ida y vuelta para la sociedad, que ve que los chicos pueden y ellos están inmersos en un mercado. No queremos que nos regalen nada. A las empresas que nos contactan les decimos que en vez de donarnos un horno, nos contraten para sus eventos», dice López, defendiendo el espíritu empresarial del emprendimiento. Y rescata también los réditos no económicos de la experiencia: «El crecimiento de ellos es increíble; ya están enseñando a los nuevos chicos».

Leandro López es nieto de una gallega de Ventín y mantiene lazos estrechos con entidades de la península como la Fundació Catalana de Síndrome de Down y con la Asociación para la Integración de Personas con Diversidad Funcional de Madrid, con quienes colabora para una experiencia laboral en España durante el 2017. Los Perejiles han sido entrevistados por medios de todo el país, Perú, Brasil, Estados Unidos, Francia y España. Cuentan con más de 17.000 seguidores en su página de Facebook y reciben mensajes de apoyo de todo el planeta. Su aventura camina a toda máquina.

pizzas de éxito. Los cuatro jóvenes que dan vida a Los Perejiles están formando ya a más compañeros para encauzar el crecimiento de la empresa, que ha captado la atención de medios de comunicación de Latinoamérica, Norteamérica y Europa.

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