La fortuna de no apostar

Un 97 % de los consumidores admiten haber gastado dinero, al menos una vez a lo largo del último año, en juegos de azar. Cada español gasta de media unos 450 euros en lotería y otras modalidades de sorteo. La Lotería de Navidad es la gran favorita de los ciudadanos


Son muy pocos los que no han caído alguna vez en la tentación de los juegos de azar. Loterías, apuestas on line o las tragaperras son capaces de dar una importante mordida al presupuesto mensual de muchas familias. Y es que según un reciente estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), cada español se gasta de media 450 euros al año en juegos de azar. Dicen que la ilusión es lo último que se pierde, pero por ese camino de la ilusión los españoles se dejan cada año unas buenas cantidades de dinero que, en la mayoría de los casos, acaban yendo a fondo perdido; porque la realidad es que el 94 % de quien invierte algunos de sus recursos en juegos de azar no gana ni un solo euro tras restar a lo poco ganado lo apostado.

A pesar de que la lógica y los hechos juegan en contra, un 97 % de los encuestados por la OCU admite haber jugado al menos en una ocasión en el último año. Las loterías, que se llevan la mayor parte del pastel, con un 96 %, siguen siendo las favoritas entre los jugadores, que además, entre esta modalidad de juego se decantan en su mayoría por el tradicional sorteo de Navidad, seguido en popularidad por la de El Niño. El Euromillón y los cupones de la Once (48 %) y la Primitiva o el Gordo de la Primitiva (46 %) completan la lista. Del resto de opciones de juego, las favoritas son las apuestas deportivas, con un 21 % de usuarios. En un segundo lugar se quedan, con un 15 %, las llamadas, los mensajes de texto y los concurso de televisión y radio; mientras que solo un 13 % se decantan por las tragaperras, el bingo o el casino.

Tampoco pasa desapercibido el dinero gastado de media por jugador en cada una de las modalidades de juego. Mientras que las llamadas y sms se quedan con 56 euros de media de nuestro presupuesto anual, la cifra de las tragaperras asciende vertiginosamente hasta los 258 euros, seguida muy de cerca por las apuestas deportivas, que se quedan cada año con 252 euros de nuestra cartera. Las loterías, una vez más, se reparten la mayor parte, con 377 euros de media por jugador.

Las expectativas de una vida idílica, sin preocupaciones, animan cada día a más de uno a hacer un esfuerzo presupuestario e invertir algunos euros en las vanas esperanzas de una economía futura mejor. Pero la realidad es clara: el 93 % afirma que lo único que ha logrado ha sido perder dinero; mientras que un 1 %, después de restar el dinero invertido y sumando todos los premios -entre los que se incluyen ganancias desde 1 euro- se ha quedado tal y como estaba. Un 4 % logró un beneficio que osciló entre un céntimo y un euro por cada unidad apostada y solo el 2 % más afortunado obtuvo más de un euro de beneficio por cada uno invertido.

Los realistas

La crisis ha conseguido poner los pies sobre la tierra a una gran parte de la población. La cuarta parte de los que acostumbraban a jugar a la lotería asegura que en los últimos años ha bajado su frecuencia y su presupuesto. Sorprende ver, sin embargo, que un nada discreto 10 % ha depositado en la suerte todas sus esperanzas y ve en los juegos de azar una vía de escape de la crisis. Ellos son quienes, sorprendentemente, han aumentado, en tiempos de vacas flacas, su presupuesto semanal dedicado a juegos de azar.

Sin embargo, hay quien es capaz de ver la realidad y prefiere abstenerse de invertir sus recursos de cada mes en este sector. Sus razones tienen. Un 64 % asegura que simplemente no le gusta, mientras que un 42 % sostiene que prefiere gastarse el dinero en otras cosas que les ofrecen más satisfacciones. La lógica es la principal razón de otro 25 %, que no juegan simplemente porque ven muy difícil ganar algo. Otra parte minoritaria no invierte dinero en las apuestas simplemente porque no se lo puede permitir o incluso porque cree que corre el riesgo de convertirse en ludópata.

No es cuestión baladí esta última. Y es que está demostrado que, por ejemplo, el bingo, las tragaperras y sobre todo, en los últimos tiempos, el juego on line son muy adictivos. Según los expertos, esta última modalidad de juego -cuyo perfil general es un varón de entre 25 y 34 años que juega unos 1.765 al mes en apuestas deportivas y póquer- tiende a dedicar cantidades realmente altas de dinero. Un 1 % de los encuestados por la OCU confiesan tener problemas graves con el juego, conflictos entre los que se encuentran apostar con el único fin de recuperar lo perdido, gastar más de lo que pueden permitirse o invertir cada vez más dinero para satisfacer su ansiedad.

El 5 % de los ciudadanos encuestados admiten tener un nivel de problemas medio con los juegos de azar, mientras que un 16 % admite tener un nivel bajo. Afortunadamente la mayoría de la población, un 78 %, carece de problema de adicción.

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