El arrastre insta a Madrid a adoptar una estrategia para reabrir la pesquería en el Cantábrico
18 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Mientras parte de la flota aún está aplaudiendo por el resultado del último Consejo de Ministros de Pesca, en el que se frenaron recortes importantes y se consiguieron jugosos incrementos, otra parte no entiende tales triunfalismos cuando, en realidad, Galicia ha regresado de Bruselas con una especie cerrada a la extracción. Y no se trata de una cualquiera. Ha vuelto de la capital belga sin un solo kilo de cigala del Cantábrico. La cigala del día. La que da saltos en los puestos de la plazas, la que buscan los mejores restaurantes en Navidad, la que Marín homenajea en verano, por la que se relamen los comensales en las bodas, la que ha dado fama a Muros... Por la que el año pasado llegaron a pagarse 104 euros el kilo el mismo día de Nochebuena.
Así que esa parte de la flota, verbigracia las bakas del día, trata de despertar a las Administraciones del ensueño que producen las ovaciones para evitar que se consume la amenaza de un largo año sin cigala del día en los mercados. Despertar a las consecuencias que tiene ese cierre y a lo absurdo que resulta el mismo. «Creo que aínda non se deron conta da repercusión que ten» esa cuota cero para la cigala de la zona VIIIc -desde Fisterra al País Vasco-, explica Torcuato Teixeira, secretario xeral de la organización de productores Pescagalicia. Con él coinciden patrones de embarcaciones arrastreras, que no comprenden tantos aplausos cuando se han perdido las ya escasas toneladas de cigala que tenían de TAC (total admisible de capturas). Eran 48 toneladas, apenas 600 kilos por embarcación, pero de gran importancia económica para aquellos barcos que disponen de cupo de esta especie. Comprensible si se tiene en cuenta que el precio medio del kilo se sitúa en los 20 euros.
Esperanza de marcha atrás
No es extraño entonces que la flota no permita bostezos y exija a las autoridades que se pongan a trabajar desde ya con un objetivo: que antes de abril la pesquería de cigala esté de nuevo abierta.
El sector cree perfectamente factible esquivar el cierre de la pesquería o al menos revertirlo. Saben, por experiencia, que hay cigala. Es más, hay zonas «nas que se están a dar rendementos extraordinarios», asegura Torcuato Teixeira. Lo corroboran los patrones, que hacía años que no daban con tanta cigala.
Según sostienen los profesionales, que los Veintiocho se dejasen llevar por el pánico y acordasen cerrar la pesquería se debe al análisis de unos informes que los científicos han elaborado exclusivamente con los datos de descarga de la flota. Y hace años que los barcos gallegos no realizan una pesquería dirigida a la cigala, sino que la capturan de forma accidental, cuando buscan en el fondo rape, raya o gallo, de ahí que las cantidades sean pequeñas. Y como «sorprendentemente» no se ha hecho ningún estudio sobre el estado del stock en aguas de Galicia, los de desembarco son los únicos datos que sustentan el informe en el que se ha basado la decisión política. De disponer de información biológica y estudios científicos sobre el caladero, la decisión sería otra. Al menos de eso está convencido el sector, que conmina a las Administraciones a movilizar a sus científicos en busca de información que corrobore la percepción de los profesionales de la pesca.
«O regulamento aprobado pode ser modificado e España deberá levar ao ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar) datos que constaten o bo estado do recurso e conseguir, como mínimo, que a pesquería se reabra a partires de abril que é cando abunda máis a cigala», subraya Teixeira. El secretario xeral de Pescagalicia cree que antes de acabar el año debería estar diseñada la estrategia para reabrir la pesquería. No pretende la flota conseguir un TAC elevado de cigala, pero sí que se pueda «traer a terra como by-catch» y evitar así «o absurdo de ter que tirar pola borda as cigalas».