En la zona del Rímini, en el Adriático, la almeja se muere sin alcanzar los 25 milímetros reglamentarios. Los productores piden a Europa una rebaja de la talla mínima y sugieren ir de la mano con Galicia
27 ene 2015 . Actualizado a las 03:35 h.Los productores gallegos dieron en su día la batalla en Europa para rebajar la talla mínima estipulada para la almeja babosa, que antes era de 38 milímetros. Por razones indeterminadas, que compete a los biólogos e investigadores detallar, hay ejemplares que en lugar de crecer a lo largo y ganar en diámetro, crecen a lo ancho, y lo que adquieren es grosor de concha. Son las almejas rapotudas de Arousa, o las trompudas de Redondela, que abomban, en lugar de avanzar hacia esos 35 milímetros en los que, después de haber ganado en Europa esa pelea, ha quedado establecida la talla mínima para la almeja. Aún así, para esos ejemplares castigados quién sabe si por la genética o por el sustrato en el que medran -tesis por la que se inclinan quienes atesoran la sabiduría de la experiencia-, los 35 milímetros continúan siendo un listón difícil de alcanzar y todavía hay almejas que se siguen muriendo de viejas antes de alcanzar ese tamaño que les daría el pasaporte para exhibirse en los mercados. No es el caso, este año, todo hay que decirlo, dado que la babosa prácticamente murió toda ahogada, sensible como es al exceso de agua dulce que provocaron las lluvias. Pero aunque ahora apenas tengan individuos, los productores arousanos o los de Cesantes podrían beneficiarse de la batalla que han emprendido ahora los italianos a través de sus eurodiputados. Marco Affronte -el mismo que en la Comisión de Medio Ambiente de la Eurocámara tiene que pronunciarse a favor de la continuidad o la condena al ostracismo del xeito por la intención comunitaria de erradicar todas las redes de enmalle a la deriva-, ha presentado una pregunta al Ejecutivo comunitario para conocer si está entre sus intenciones la de rebajar la talla de la almeja italiana para que los productores, en lugar de verla morir de vieja, puedan venderla y poner fin a una crisis que ya dura años. Y es que quizá no hayan elegido el término de rapotuda, pero en Italia también existe una variedad de chirla que jamás da la talla, ni la dará. En ese caso, el tamaño mínimo que se le impone a la Galina chamelea es de 25 milímetros, sin excepciones. Madurez a los 18 milímetros Sin embargo, los estudios científicos de los italianos demuestran que en la zona del Rímini, en el Adriático, esas chirlas ya han alcanzado la madurez sexual cuando llegan a los 13 o 18 milímetros. Están, por tanto, condenadas por Europa a morir sin salir del banco natural. La almeja italiana castigada a no ser consumida, mientras que los italianos cocinan con bivalvos turcos, donde el tamaño mínimo permitido es de 17 milímetros. De eso podría hacerse una traslación a Galicia. Las almejas gallegas de menos de 35 milímetros deben quedarse en el banco, mientras las italianas, de 25, ocupan el hueco que la oferta gallega no puede cubrir. Desde el departamento de Affronte sugieren que Galicia e Italia podrían ir de la mano y reivindicar la rebaja de la talla de almeja. Y proponen hacerlo ya, sin dilaciones, pues toca presentar los programas que cada tres años deben realizar los Estados miembros para evaluar los descartes. Ahí podría incluirse la nueva propuesta de medidas mínimas. Otras prioridades Aunque Galicia, después de la última rebaja de talla y tras la muerte masiva de babosa, ya no tiene esa medida entre sus prioridades, para los productores italianos la bajada reviste especial urgencia. Según informó Affronte a la Comisión Europea, en Italia son 706 las embarcaciones que se dedican a la extracción de almeja, en las que trabajan 1.480 personas, que cada vez recogen menos producto y dejan más en el banco. Los primeros estudios apuntan a que es un problema de sustrato, la misma tesis que se manejaba en Galicia para explicar el extraño suceso. A perro flaco... Al problema de la talla que no consiguen alcanzar se suma el hecho de que las normas comunitarias prohíben recolectar marisco dentro de las 0,3 millas de la costa, cuando esa franja tiene, precisamente, la profundidad históricamente más productiva, que es a unos tres metros. Finalmente, en los últimos años, por razones biológicas o ecológicas todavía desconocidas, han sufrido un episodio de elevada mortandad, algo que, a juicio de Affronte, merecería un estudio científico específico. El debate está abierto. Falta por saber si Galicia recoge el guante y va de la mano de Italia en esta reclamación.