Esperar el autobús en Vilalba es para desesperarse

La estación de buses sufre un grave abandono sin que se haya concretado ningún proyecto para darle nuevos usos


VILALBA / LA VOZ

Un cartel colocado en el exterior de la estación de autobuses de Vilalba ofrece detalles de los trabajos de mejora en la calle Lois Peña Novo, por la que se accede a las instalaciones. Parece que el interior, en cambio, está rodeado de una invisible pero poderosa muralla que lo aísla de cualquier reforma, como se comprueba nada más entrar.

El bar está cerrado. La taquilla de la única empresa de línea regular que opera en la estación (Arriva) también está cerrada, y un cartel informa a los viajeros de que los billetes se despachan en el autocar. Sí hay un panel en el que aparecen las líneas que salen de la estación, aunque la normalización lingüística no ha llegado al nombre de la capital chairega, recogido aún como Villalba. Puede verse un cartel en el que recoge la oferta de bonos para estudiantes, pero se trata de la convocatoria correspondiente al curso 2015-16.

En algunos lugares -uno de ellos, por ejemplo, la taquilla en la que no se despachan billetes- hay pintadas con preguntas sobre la razón de que no se informe de los horarios. Un cartel ofrece tres números de teléfonos a los que se puede llamar para consultarlos, y en la pared cercana a la dársena hay carteles que comunican que el mes pasado entraron en vigor nuevos horarios para algunas líneas. La puerta de acceso del espacio central a la dársena está cerrada, aunque sigue funcionando una luz que se activa automáticamente.

Entre esa puerta y el local del bar están los baños, cuya suciedad es tal -el autor de esta información pasó por las instalaciones poco antes de las 12 del mediodía de ayer- que fácilmente puede producir arcadas. Cerca de la puerta principal hay un tramo de acera levantado y con restos de obra a la vista.

El firme de la explanada por la que pasan los autocares al entrar y al salir tiene algunas deficiencias en la parte central. La dársena cuenta con tres bancos en los que pueden sentarse los viajeros que esperan la salida de su autobús: hay algunas pequeñas pintadas, pero el estado de conservación es bueno. En la entada hay también una placa: se recuerda que las instalaciones se inauguraron el día 30 de agosto de 1991, víspera del San Ramón, fiesta local; el actual estado de la estación, sin embargo, no invita a fiestas sino a lamentos.

Sobre la situación del recinto y sobre posibles mejoras se han escuchado comentarios últimamente, pero sin avances. En el pleno de octubre se aprobó una propuesta para pedir a la Xunta mejoras en el recinto, y en aquella sesión Agustín Baamonde, entonces alcalde, desveló contactos con el gobierno autonómico para recibir la estación en cesión.

 2.000 metros cuadrados

Ese espacio, de unos 2.000 metros cuadrados, serviría para otros posibles usos, aunque el Concello también se vería obligado a buscar un sitio alternativo donde pudiesen parar los autocares para dejar y recoger viajeros. El Concello logró en su momento el terreno para que la Xunta construyese la estación.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Esperar el autobús en Vilalba es para desesperarse