Los coches invaden las aceras de Calvo Sotelo a pesar de las multas

Xosé Ramón Penoucos Blanco
x. r. penoucos SARRIA / LA VOZ

SARRIA

Los vehículos están tan metidos en la acera en numerosas ocasiones que dificultan el paso de los peatones.
Los vehículos están tan metidos en la acera en numerosas ocasiones que dificultan el paso de los peatones. fotos penoucos< / span>

Los conductores hacen caso omiso de las prohibiciones a todas horas

12 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Los sarrianos no llevan nada bien la prohibición de aparcar en la calle Calvo Sotelo, rebautizada como El Bulevar, y por ello han decidido que tienen barra libre para utilizar las aceras como improvisado aparcamiento a su antojo.

La osadía de los automovilistas alcanza puntos tan extremos que colocar el coche con las cuatro ruedas encima de la acera parece haberse convertido en un deporte popular.

Los grandes perjudicados son los viandantes, que se las prometían muy felices cuando se estrenó esta nueva calle en el corazón del casco urbano de Sarria y ahora comprueban como un espacio destinado inicialmente para su uso y disfrute ha tardado apenas unos meses en convertirse en una jungla en la que los vehículos de todo tipo son los reyes.

Los ciudadanos no tienen en este caso ningún motivo para quejarse ante los policías locales, quienes día tras día se dedican a patrullar la zona y a sancionar con el mayor rigor a los infractores. Los doscientos euros de multa que tienen que abonar como sanción y de los que no se libran sea cuales sea su condición no son motivo suficiente como para disuadirles de aparcar en lugares prohibidos.

El descaro de los conductores es tal que en numerosas ocasiones es más que habitual que estacionen sus vehículos de manera que resulta harto complicado para los peatones colarse entre el morro del coche y las casas. El problema es todavía mayor para las personas que se ven obligadas a desplazarse en silla de ruedas y que en muchos casos no dan pasado por el ridículo espacio que dejan los automovilistas.

La ley de la jungla que impera en Calvo Sotelo ya se está cobrando sus primeras víctimas y comienza a ser habitual comprobar como se producen destrozos importantes en tramos de acera de una calle que aún no ha cumplido los dos años desde que fue inaugurada a bombo y platillo como el crisol en el que debería reflejarse el urbanismo moderno de la villa.