La tienda de confecciones más longeva de Sarria cierra sus puertas, aunque su responsable espera poder traspasarla para que alguien continúe con el negocio
12 ago 2010 . Actualizado a las 12:48 h.En septiembre de 1960 los padres de Olga López Rodríguez, Olguita para todo el mundo, decidieron abrir una mercería para que trabajara su hija. Era un local de 9 metros cuadrados en la calle Calvo Sotelo y la nueva empresaria tenía solo 15 años. «Prendí enseguida y crecí como una lechuga», dice medio siglo después a punto de jubilarse y con una sonrisa de oreja a oreja. La pequeña mercería se transformó en un nuevo local cinco años después, en la misma calle pero a unos metros, casi al unísono con su matrimonio con José López. La última reforma fue en 1995 para transformar la tienda en lo que es hoy, un gran local céntrico y en el que se puede encontrar cualquier cosa relacionada con la confección. «Vestía a todos los niños de Sarria», dice Olguita, recordando la época en la que solo vendía ropa de diario y de ceremonia para los más pequeños. Poco a poco fue adaptando el negocio al textil para mayores que desde hace muchos años es su mayor negocio. «Visto a cualquier persona de la cabeza a los pies, complementos incluidos, menos los zapatos», dice. En medio siglo ha mantenido a mucha clientela fiel, pero destaca especialmente a los compradores de la zona rural. «El 80% de mi clientela es gente del campo muy fiel, seria y cumplidora. Tengo que decir que apenas necesito una libreta para apuntar alguna deuda y que tuve clientes extraordinarios», asegura Olguita. Cuando inició su actividad apenas había en Sarria una decena de tiendas de ropa y hoy se aproximan a las 60 y no queda ninguna persona de cuando Olguita inició su actividad. «Estoy muy feliz de haber aguantado a toda la competencia durante tantos años», asegura, al mismo tiempo que dice que no siente ninguna pena por cesar de trabajar. «No paré durante muchos años y tengo muy asumido que llegó el momento de hacerlo. Lo único que me dio algo de rabia es que ninguno de mis tres hijos quisiera seguir con la tienda, pero lo entiendo. Ahora quiero disfrutar después de muchos años de un intenso trabajo», manifestó Olguita al mismo tiempo que se mostraba ilusionada por la posibilidad de traspasar o vender el negocio a alguna persona que lo mantenga.