TRIBUNA | O |
05 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.LA prueba de que los tiempos están cambiando, está en el robo de Sarria. Y la constatación de su incertidumbre e inseguridad, también. El vecino de Sarria que guardó 3.000 euros en un establo, en el interior de un microondas, andaba sobrado de desconfianza pero no de imaginación. Antes, el dinero se guardaba en el calcetín, en el colchón y por ahí. En mi pueblo, Fidel, un amigo, halló en su casa tres olas llenas de monedas de oro y plata. Eran tiempos heroicos y mitológicos con soluciones excepcionales. Pero hoy, con la cantidad de bancos y cajas de ahorros que desmienten la escasez de vivienda, no se explica que siga el calcetín, o, en este caso, el establo y el microondas. Lo normal era que el caco, ya detenido, mirase en todas partes menos en el establo. Pero los cacos, cuando son vecinos, tienen cien ojos. Además, los camellos guardan la droga dentro de las partes, y también les descubren. No hay nada ni nadie seguro.