TRIBUNA | O |
27 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LOS GALLEGOS no somos nietos de Breogán, ni los lucenses hijos de Augusto. Somos hijos del paciente Job. Leo por ahí que en Sarria, en el campo de la feria, según denuncia el socialista Claudio Garrido, se está pesando el ganado a ojo, porque la báscula está estropeada desde hace años. En mi pueblo ya se hacía en la feria pero era la prehistoria y no había báscula. Una vez vi como el tratante sopesaba los testículos de un semental y, satisfecho, cerraba el trato. Supongo que el Concello sacará la plaza a concurso y los aspirantes serán personas de reconocido prestigio profesional. No sé si es posible el fraude y si el experto preguntará al dueño de la res si la novilla ha comido pienso o sólo forraje. Total kilo arriba o abajo, no tiene importancia. Lo peor es si el pesador padece presbicia. Dicen que llevan años así, sin báscula. No es un caso de negligencia o descuido, es un ejemplo de paciencia. Ya decía Rousseau que «la paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces». En este caso, el fruto dulce se referirá, sin duda, a cuando el pesador a ojo se equivoque en su contra o la ternera haya comido papaya. Pido una nota del consistorio aclarando, al menos, si el pesador tiene título.